San Sebastian, Donostia, Geografia e Historia


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humedad relativa media es bastante elevada, si bien pre-
senta una escasa variabilidad a lo largo del año, tratándose por 
lo general de un clima húmedo. Los valores medios mensuales 
registrados están comprendidos entre el 73% del mes de marzo 
y el 83% de los meses de julio y agosto, como consecuencia de 
una temperatura más elevada de las aguas superficiales y en 
base a ello una mayor evaporación. La media anual es del or-
den del 78%. Los mínimos mensuales registrados corresponden 
a humedades relativas del 62% (marzo de 1990), mientras los 
máximos alcanzan porcentajes del 90% (julio de 1983).
Las 
precipitaciones son abundantes, superando los 1.500 mm 
anuales, alcanzándose valores de 1.566 mm en Igeldo (1950-
1996), 1.714 mm en Ategorrieta (1959-1996) y 1.678 mm en La-
sarte (1950-1996). Los máximos de precipitación se alcanzan en 
otoño-invierno (meses de noviembre y diciembre), con valores 
que van desde los 164 mm de Igeldo (noviembre) hasta los 186 
mm de Ategorrieta (noviembre) y que corresponden a formas de 
precipitación tanto líquida (lluvia) como sólida (nieve, granizo, 
etc.). Se constata además la existencia de un máximo secunda-
rio en el mes de abril, con precipitaciones que superan los 160 
mm en Ategorrieta y Lasarte (163,4 mm y 168,1 mm, respecti-
vamente) y que se acercan a los 150 mm en Igeldo (144,4 mm). 
Los meses con menores precipitaciones, mayoritariamente en 
La playa de Ondarreta nevada. 

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
forma de lluvia y más ocasionalmente granizo, son los estivales, 
y especialmente el mes de julio, en el que la precipitación se 
sitúa entre 80-90 mm para las tres estaciones meteorológicas 
estudiadas.
La variabilidad mensual es muy elevada y las precipitaciones 
máximas anuales registradas (años más lluviosos) superan los 
2.200 mm, coincidiendo para Igeldo y Ategorrieta en el año 1979 
y para Lasarte en el año 1965. Estos máximos están asociados a 
perturbaciones de carácter frontal y origen atlántico, de tal modo 
que las borrascas ondulatorias del frente polar y las masas de 
aire oceánico resbalan paralelas a la costa guipuzcoana pene-
trando a través del País Vasco hacia el Mediterráneo, originando 
a su paso importantes precipitaciones favorecidas además por 
la orografía del territorio. Los mínimos anuales (años secos) ron-
dan los 1.000 mm en Igeldo (año 1957) y alcanzan 1.284 mm en 
Ategorrieta (año 1962) y 1.134 mm en Lasarte (año 1985). Las 
tormentas suponen para la estación de Igeldo una media de 28 
días al año, con un máximo de 43 días y un mínimo de 12 días, 
siendo más frecuentes en verano, época en la que llegan a con-
tabilizarse hasta 3 ó 4 días de tormenta al mes, acompañadas 
en  ocasiones  de  fuertes  lluvias.  Las  precipitaciones  máximas 
registradas en 24 horas alcanzan valores de casi 150 mm en 
Igeldo (17 de septiembre de 1963), de 152 mm en Ategorrieta 
(30 de diciembre de 1960) y de 158,5 mm en Lasarte (17 de 
septiembre de 1963).
Las lluvias son abundantes y se encuentran muy regularmente 
repartidas a lo largo de todo el año, con valores medios para las 
tres estaciones comprendidos entre 11 y 18 días, con máximos 
de entre 26 y 29 días al mes y con mínimos de entre 2 y 6 días 
por mes.
La evapotranspiración potencial anual oscila para las tres es-
taciones entre 740 y 840 mm, correspondiendo al 49,7% de la 
precipitación en Igeldo, al 43,23% en Ategorrieta y al 50% en 
Lasarte. Los valores mínimos corresponden al mes de enero, 
mientras  los  máximos  corresponden  con  los  meses  estivales, 
especialmente  julio.  No  se  puede  considerar  la  existencia  de 
meses secos, constatándose un exceso de agua en todos los 
meses del año, con excepción de junio, julio y agosto en Igeldo 
y Lasarte y tan sólo julio y agosto en Ategorrieta, meses en los 
que es necesaria la utilización de la reserva útil del suelo para 
alcanzar como evapotranspiración real el valor de la evapotrans-
piración potencial (utilización de agua del suelo).
Los días de granizo son por lo general bastante escasos, siendo 
un hidrometeoro asociado fundamentalmente al período com-
prendido entre los meses de noviembre y mayo-junio. La caída 
de granizo tiene lugar por término medio 9 días en Igeldo, 14 
en Ategorrieta y 6 en Lasarte, con mínimos registrados en los 
períodos estudiados de ningún día en Igeldo y Lasarte y de 5 en 
Ategorrieta y máximos de 20 días al año en Igeldo, 30 en Ate-
gorrieta y 15 en Lasarte. La nieve es también un hidrometeoro 
poco frecuente, con valores medios de 6, 2 y 3 días al año para 
Igeldo, Ategorrieta y Lasarte, respectivamente.
La 
insolación (número de horas de sol despejado) en San 
Inundaciones en el barrio de Loiola hacia 
1950. (CC BY-NC-ND-3.0-ES 2013 / kutxate-
ka / (Marín) / (Paco Marí).
Nevada en San Sebastián hacia 1950. (CC 
BY-NC-ND-3.0-ES 2013 / kutxateka / (Marín) 
/ (Paco Marí).
Arbol caido a causa del viento, en 1950. (CC 
BY-NC-ND-3.0-ES 2013 / kutxateka / (Marín) 
/ (Paco Marí).
Granizo en San Sebastián, hacia 1960. (CC 
BY-NC-ND-3.0-ES 2013 / kutxateka / (Marín) 
/ (Paco Marí).

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
Sebastián referida a los datos del observatorio de Igeldo para el 
período 1950-1996 es moderada, como consecuencia del eleva-
do índice de nubosidad, registrándose una media anual de 1.690 
horas, que representan el 38% de la insolación teórica. Los va-
lores  máximos  anuales  alcanzados  son  de  2.219  horas  (50% 
de la insolación teórica) y los valores mínimos de 1.277 horas 
(28% de la insolación teórica). La evolución de este parámetro 
climático a lo largo del año muestra un máximo en el mes de 
julio, con una media de 199 horas de sol y un mínimo en el mes 
de diciembre, con una insolación de tan solo 81 horas.
Los días completamente despejados (nubosidad media inferior 
a 2 décimas de cielo cubierto) son escasos, alcanzándose una 
media anual de 34 días, con valores mensuales comprendidos 
entre 2 y 4 días. Los más frecuentes son los días cubiertos (nu-
bosidad superior a 8 décimas de cielo cubierto) que ascienden a 
170 días (47%), seguidos de los días nubosos (nubosidad entre 
2 décimas y 8 décimas de cielo cubierto) que suponen un total 
anual de 161 días, con medias mensuales de entre 12 y 16 días 
nubosos.
En lo que se refiere al comportamiento anual del 
viento, es pre-
ciso señalar que ,exceptuando los porcentajes correspondientes 
a los vientos de componente S. (16,7%) y a los de componente 
N. (12,3%), se constata un claro predominio de los vientos del 
cuarto cuadrante, cuyas frecuencias ascienden a porcentajes 
del 8,4 % para la dirección W, 7,2% para la WNW, 9,6% para 
la NW y 9,9% para la NNW. Las calmas suponen un porcentaje 
anual del 5,6% y los vientos de las restantes componentes no 
representan  porcentajes  significativos,  superando  en  tan  solo 
dos casos el 5% anual (NNE, SSE). La velocidad media para los 
distintos rumbos es variable, oscilando entre un mínimo de 6,5 
Km/h para los vientos de componente E. y un máximo de 23,5 
Km/h correspondiente a los de componente S, con una media 
global de 15, 1 Km/h, la cual pone de manifiesto que, a pesar de 
la existencia de rachas huracanadas, el viento en Igeldo es un 
viento flojo de fuerza 3, no adecuado en ningún caso para apro-
vechamiento energético.
Frecuencia de la dirección del viento en Ig-
eldo
Velocidad media del viento por rumbos en el 
observatorio de Igueldo.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
Sin embargo, esta situación global no es fiel reflejo de las im-
portantes variaciones estacionales constatadas en relación con 
el comportamiento del viento. En efecto, el carácter meridional 
del País Vasco respecto al cinturón de vientos del O. va a reper-
cutir en diferencias muy significativas según las estaciones del 
año, de tal forma que durante el invierno y como consecuencia 
de que en dicha época el anticiclón continental desvía el flujo 
general del O. hacia el NE., el flujo sobre el País Vasco es predo-
minantemente del S., mientras que durante el estío y motivado 
por el hecho de que el País Vasco queda sometido a la influen-
cia del anticiclón de Las Azores, recibiendo vientos de margen 
oriental del anticiclón, el predominio corresponde a los vientos 
de componente N. Los meses correspondientes a primavera y 
otoño pueden considerarse como meses de transición, en los 
que cabe destacarse básicamente la mayor frecuencia de vien-
tos de componente NW, cuya importancia es reseñable por su 
relación con los temporales que azotan a la costa guipuzcoana, 
coincidiendo mayoritariamente con regímenes del NW y espe-
cialmente en los meses de septiembre, marzo y abril.
Respecto a las rachas máximas, es preciso indicar que el pre-
dominio corresponde a los vientos de componente NW (23,6%), 
seguidos por los de componentes S. (19,4%) y N. (14,2%) y des-
tacando asimismo el 9,3% correspondiente a los de componente 
NNW. La velocidad media de las rachas máximas corresponde 
durante todo el año a vientos de fuerza 4 (20-28 Km/h) o su-
perior, con un valor máximo de 61,8 Km/h (fuerza 7) para los 
vientos de componente SW. Los máximos absolutos de las ra-
chas para los distintos rumbos corresponden a vientos de fuerza 
superior a 7, con un claro predominio de las rachas huracanadas 
(fuerza 9 o más), que alcanzan su máximo exponente para las 
componentes SSE. (187 Km/h) y S. (184 Km/h).
El 
observatorio meteorológico de Igeldo (1905) fue creado por 
el sacerdote Juan Miguel Orcolaga con el apoyo de la Sociedad 
Oceanográfica de Guipúzcoa y de la Cofradía de Pescadores. 
Tras su muerte el observatorio siguió funcionando gracias a la 
implicación de la Diputación de Guipúzcoa. Entre los directores 
del observatorio, merece ser destacado por su labor científica 
Mariano Doporto. Terminada la Guerra civil,   pasó a depender 
del Ministerio de Aviación, ocupándose de centralizar los datos 
de la cuenca cantábrica correspondientes al País Vasco. En 
esta época destacó la labor investigadora del matemático Car-
los Santamaría. Poco a poco el observatorio fue dotado de más 
medios humanos y materiales, quedando adscrito al Centro Me-
teorológico Territorial en el País Vasco del Instituto Nacional de 
Meteorología (INM) y después a la Agencia Española de Meteo-
rología (AEMET), ejerciendo como últimos responsables Jose 
Ignacio Álvarez Usabiaga (1979-2005) Margarita Martín (2005-). 
Las oficinas principales del AEMET (y sus anteriores denomina-
ciones) estuvieron situadas en la avenida de Ategorrieta, luego 
en Intxaurrondo y finalmente en el edificio de la Plaza de Pío XII.
Otras redes de adquisición de datos meteorológicos son la red 
automatizada del Gobierno Vasco (Euskalmet) y la creada por la 
Diputación de Gipuzkoa.
Observatorio meteorológico de Igeldo. El edi-
ficio es propiedad de la Diputación Foral de 
Gipuzkoa,  si  bien  está  cedido  a  la Agencia 
Española de Meteorología (AEMET).
Busto del padre Juan Miguel Orcolaga en su 
barrio natal de Igeldo.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
3.2.1 CARACTERÍSTICAS MORFOESTRUCTURA-
LES
El término municipal de Donostia-San Sebastián se 
ubica  en  la  zona  (o  en  las  proximidades)  de  máxi-
ma curvatura del denominado Arco Plegado Vasco. 
Litológicamente, el municipio está constituido por ma-
teriales de edad Paleozóica, Mesozóica, Terciaria y 
Cuaternaria. Los primeros forman parte del Macizo 
de Cinco Villas, representado en la zona de estudio 
por el enclave de Landarbaso. Es aquí donde encon-
tramos los materiales más antiguos, estando éstos 
representados por la denominada sucesión esquisto-
sa de Cinco Villas, la cual ha sido datada por Campos 
(1979), como Carbonífera. Esta sucesión está consti-
tuida por una alternancia irregular de lutitas esquisto-
sas (limolitas y argilitas) y areniscas laminadas, con 
intercalaciones de conglomerados y calizas. Todo el 
conjunto adquiere una tonalidad oscura (gris a ne-
gro), muy característica.
La potencia media de estos materiales resulta difí-
cilmente calculable, aunque posiblemente sobrepasa 
los 2.000 m. Según Campos (1979), la sucesión está 
integrada por secuencias de tipo turbidítico, pudien-
do considerarse como una asociación de grauvacas, 
relacionada con una sedimentación geosinclinal, en 
régimen de hundimiento rápido y considerable acu-
mulación (formación flyschoide).
El Pérmico es en general muy escaso. Únicamente 
se han podido reconocer algunos paquetes conglo-
meráticos (IGME, 1975), formados por cantos poligé-
nicos. Estos materiales se confunden frecuentemen-
te con los conglomerados Triásicos (Bundsantein), 
hasta  tal  punto  que  Lamare  (1936),  definió  ambas 
acumulaciones con el nombre de Permotrías. Por el 
contrario, Campos, considera que no existen aflora-
mientos atribuibles al Pérmico, y que todos los yaci-
mientos señalados por Mir (1971) y Lamare (1936), 
deben englobarse dentro de los materiales Triásicos.
La cobertera mesozóica se dispone discordante so-
bre los afloramientos Paleozóicos. Los niveles basa-
les han sido datados como Triásicos, aunque en la 
zona que nos ocupa tan sólo afloran materiales perte-
necientes al Keuper, cuya sedimentación se produjo 
bajo unas condiciones claramente regresivas, de ahí 
que predominen los materiales detríticos, deposita-
dos en un medio extremadamente árido, tal y como lo 
refleja el color rojo del sedimento.
Está formado por materiales arcillosos de naturaleza 
plástica. No ha podido determinarse la potencia de la 
sucesión,  puesto  que  los  afloramientos  han  sufrido 
importantes  modificaciones  debido  al  desarrollo  de 
estructuras diapíricas, o a la intervención de esfuer-
zos tectónicos que han modificado sustancialmente 
las condiciones iniciales de deposición.
En el enclave de Landarbaso, encontramos materia-
les pertenecientes al Bundsanstein (dibujan un nítido 
crestón). Se identifican areniscas cuarzo-feldespáti-
cas de color rojo, estratificadas en bancos muy po-
tentes. Suelen presentar intercalaciones conglomerá-
ticas, así como niveles arcillosos y limolíticos también 
de color rojo.
En el caso del Trías, predominan las arcillas abiga-
rradas de color rojo, violeta o verde, con eventuales 
intercalaciones limosas y yesosas. Dado el carácter 
diapírico de la mayor parte de los afloramientos Triá-
sicos, es relativamente frecuente el desarrollo de ma-
sas ofíticas, tal y como se observa en el diapiro de 
San Marcos-Txoritokieta.
El Jurásico está escasamente representado en la 
zona objeto de estudio. Únicamente hemos podido 
determinar  pequeños  afloramientos,  de  escasa  ex-
tensión  lateral,  en  la  zona  de Arriberatxo-Petrelegi. 
Pueden  identificarse  carniolas  pulverulentas  grises 
y rosas, brechas calcáreas, calizas grises y calizas 
margosas de color gris oscuro. Sobre ellas se obser-
va un Lías margoso, constituido por margas grises 
azuladas que alternan con bancos decimétricos de 
calizas margosas, calizas limosas y margocalizas 
(pardo amarillentas por alteración).
El Malm está constituido por limolitas calcáreas gri-
ses, margas arenosas gris o negras, masivas y mi-
cáceas (tonos pardo-amarillentos por alteración), 
mientras que el Jurásico terminal-Neocomiense está 
representado por calizas gris oscuras o negras, es-
tratificadas en bancos decimétricos (Arriberatxo).
Los materiales urgonianos también son escasos, pu-
diendo destacar un pequeño afloramiento en la zona 
de Martutene. Únicamente se observan grauvacas 
3.2 
GEOLOGÍA Y 
GEOMORFOLOGÍA
José Miguel EDESO FITO

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
grises o negras, mal estratificadas que por alteración 
dan tonos pardo-rojizos. Eventualmente, presentan 
intercalaciones de limolitas, argilitas gris oscuro y luti-
tas arcillosas versicolores, así como calizas arenosas 
oscuras.
Los  afloramientos  supraurgonianos  son  bastante 
extensos y están muy bien representados en el mu-
nicipio (zona de Larrabide-Oriamendi-Añorga, Loio-
la-Martutene...). Están constituidos por dos grandes 
conjuntos, que se conocen como formación Oyarzun 
y formación Deba o flysch negro. Esta última está in-
tegrada por limolitas negras masivas que por altera-
ción dan tonos grisáceos o beige. Ocasionalmente, 
presentan niveles de areniscas e incluso nódulos de 
siderita con la típica disyunción en capas de cebolla 
(Añarbe, taludes de la A1 en Lasarte).
La formación Oyarzun está compuesta por arenis-
cas estratificadas en bancos poco potentes de color 
amarillento, con intercalaciones de conglomerados y 
microconglomerados. En algunos puntos aparecen 
niveles carbonatados ricos en corales, lamelibran-
quios, crinoides, rudistas, etc.
Los materiales Cenomanienses-Campanienses 
(Flysch del Cretácico superior), están muy bien re-
presentados, constituyendo un amplio manchón que 
ocupa el espacio comprendido entre Pasajes y Usur-
bil, (tienen un espesor medio de 1.500 metros). Si-
guiendo los trabajos de Campos (1979), pueden dife-
renciarse dos tramos diferentes; uno, el más inferior
de  naturaleza  calcáreo-arcillosa  (flysch  calcáreo),  y 
otro  superior  de  características  flyschoides  (flysch 
detrítico-calcáreo).
El paquete basal está integrado por margas y mar-
gocalizas de color oscuro (gris a negro), masivas y 
esquistosas, con frecuentes intercalaciones de cali-
zas arcillosas de color gris claro y blanco, bien es-
tratificadas en lechos de 30-40 cm. Buenas observa-
ciones pueden efectuarse en Añorga (trincheras del 
ferrocarril), en la cantera de cemento de Rezola, en 
los cortes de la autopista, etc.
El  flysch  detrítico-calcáreo  está  constituido  por  una 
alternancia de calizas arenosas, margas y areniscas 
estratificadas  en  bancos  centi-decimétricos  (en  le-
chos de 25 cm. de espesor).
Los materiales Maastrichtienses-Danienses constitu-
yen  un  afloramiento  muy  continuo  que  atraviesa  el 
sector septentrional del municipio de Este a Oeste. 
Está constituido por (en la parte inferior) margas, 
margocalizas grises y calizas muy arcillosas de color 
rosa o rojo (a veces verdosas o azuladas). La parte 
superior es de naturaleza más calcárea y está forma-
da por calizas de color rosa salmón bien estratifica-
das en lechos de 30 cm. de espesor. La potencia de 
todo el conjunto es reducida, experimentando fuertes 
variaciones de unos puntos a otros.
El Danés está integrado por calizas y margocalizas 
Fragmento del Mapa geológico 1:25.000. Hoja 
64-II (© Ente Vasco de la Energía, 1988).

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
rojas, estratificadas en bancos poco potentes que al-
ternan con margocalizas grises. Buenas observacio-
nes se detectan en el Pico del Loro (Loretopea), la 
salida de Intxaurrondo, Alza...
El Paleógeno (Paleoceno medio-Eoceno inferior), 
constituye  un  amplio  afloramiento  que  configura  la 
denominada  Cadena  Terciaria  Costera,  que  se  ex-
tiende desde el Cabo Higuer (Hondarribia) hasta los 
alrededores  de  Zumaya.  Constituye  los  afloramien-
tos más septentrionales del municipio, configurando 
el conjunto de relieves que articulan el sector litoral 
(Mendizorrotz, Igeldo, Santa Clara, Ulia, Urgull, etc). 
Dentro de este conjunto hay que diferenciar dos for-
maciones netamente contrastadas, que reciben el 
nombre de flysch de Guipúzcoa y formación Jaizkibel.
El  flysch  de  Guipúzcoa  está  representado  por  una 
sucesión flysch de calizas, areniscas y margas. (400 
-500 m de potencia). A partir de San Sebastián, la se-
cuencia se complica ligeramente, pudiendo definirse 
la siguiente sucesión: calizas grises masivas (40-65 
m.), alternancia de calizas, areniscas y limos (50 m.), 
areniscas feldespáticas (40-50 m.) y una sucesión de 
características flysch (1000 m.).
La  formación  Jaizkibel  (1500  m.)  se  dispone  sobre 
los materiales anteriormente citados. Está formada 
por potentes bancos de areniscas cuarzosas de color 
amarillo, estratificadas en bancos de tamaño métrico. 
Eventualmente presenta intercalaciones lutíticas y 
margosas, aunque estos niveles están tan laminados 
que da la sensación de que los materiales se apoyan 
directamente unos sobre otros. Entre estos paquetes 
se disponen calizas arenosas, areniscas y lutitas.
Buenos cortes para poder observar estas acumula-
ciones, existen en la playa de Gros, en la isla Santa 
Clara, en la zona del Faro de la Plata, etc.
Por último, hay que señalar que los materiales Cua-
ternarios están muy bien representados en los relle-
nos estuarinos de Ibaeta y, sobre todo, del Urumea 
(así como en el enclave de Zubieta), donde presen-
tan acumulaciones superiores a los 70 metros. Den-
tro de este conjunto, podemos reseñar la presencia 
de depósitos de playa, depósitos fluviales y depósitos 
típicamente estuarinos.
Las Estructuras
Las particulares condiciones estratigráficas de la su-
cesión esquistosa de Cinco Villas no nos permiten es-
tablecer estructuras dignas de mención. Únicamente 
son perceptibles las micro y mesoestructuras (IGME, 
1975), siendo imposible distinguir las grandes estruc-
turas hercinianas.
Richter (1963, 1965), señala la existencia de pliegues 
hercínicos de dirección N.-S. y de otros, de dirección 
W.-E., y origen alpino. Sin embargo, Campos y Gar-
cía Dueñas (1975), no comparten esta hipótesis. En 
su opinión, existen varios sistemas de pliegues hercí-
nicos sobreimpuestos, asociables en principio a otras 
tantas etapas de deformación. Los más antiguos, 
están constituidos por mesopliegues decamétricos 
(isoclinales tumbados). Campos (1979), detecta la 
existencia  de  varias  deformaciones  superpuestas 
de diferente estilo. En su opinión, las deformaciones 
más antiguas que afectan a estos materiales, corres-
Depósitos aluviales
Areniscas y calizas margosas
Calizas y margas
Calizas margosas y margas (Flysch de capas rojas)
Calizas margosas y margas
Areniscas y arcillas, calizs y margas
Argilitas calcáreas
Calizas, dolomías y margas 
Núcleos
urbanos
Cuaternario
Terciario
Cretácico superior
Cretácico inferior
Jurásico

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
ponden a dos fases que son las responsables directas de la es-
tructura hercínica.
La primera fase está representada por pliegues tumbados de 
flanco  inverso  bien  desarrollado.  Los  pliegues  de  la  segunda 
fase tienden a ser isópacos (sobre todo en los niveles cuarcí-
ticos y grauváquicos), aunque también se observan algunos de 
simetría rómbica o monoclínica.
Sobre estos pliegues se desarrollan una serie de fracturas y plie-
gues secundarios que han sido datados como Tardihercínicos. 
La fracturación se produce como consecuencia de una fase de 
distensión que provoca estructuras de tipo germánico y la com-
partimentación de los macizos hercínicos. Estas fracturas adop-
tan una dirección E-W y NE-SW.
La orogenia alpina, genera una segunda serie de pliegues, 
adoptando éstos un dispositivo NE-SW.
Como ya hemos señalado anteriormente, la cobertera Mesozoi-
co-Terciaria, dibuja el denominado Arco Plegado Vasco. Ahora 
bien, la estructura actual del Arco, es el resultado de tres tipos 
principales de accidentes: diapiros, pliegues y fallas inversas y 
fallas de tensión (Campos, 1979).
Los diapiros se han desarrollado a expensas de los materiales 
plásticos y menos densos del Keuper. Como señala Campos, 
es posible que en algún caso la inyección del material salífero 
se haya efectuado en relación con las fuerzas de compresión 
causantes de las estructuras anticlinales y de las fallas inversas 
que las acompañan. Pero también es posible que las estruc-
turas anticlinales se hayan fijado sobre diapiros precoces, que 
quedarían englobados en el seno de un accidente regional. Los 
diapiros más importantes ubicados en la zona investigada, son 
los de San Marcos-Txoritokieta y Martutene.
Si bien en la cobertera se pueden distinguir varias alineaciones 
de pliegues y fallas inversas, dentro del espacio investigado úni-
camente tienen entidad los pliegues de dirección N60E. Básica-
mente, pueden definirse como un conjunto de pliegues alinea-
dos paralelos al borde noroccidental del Macizo de Cinco Villas. 
Normalmente, están formados por estrechos anticlinales con el 
núcleo extruído y marcado carácter diapírico, evolucionando in-
cluso, hacia fallas inversas.
Entre las estructuras alpídicas en el zócalo podemos destacar 
la falla inversa de Ereñozu (18 km. de longitud, desarrollándose 
entre Villabona y Ergoien), que atraviesa el enclave de Landar-
baso de SO a NE.
La Cadena Terciaria Costera. Puede definirse como un relieve 
monoclinal abrupto y escarpado, que domina el espacio litoral y 
el corredor interno Irún-San Sebastián.

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