San Sebastian, Donostia, Geografia e Historia


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 Playa             Longitud      Anchura
 La Zurriola  
   820              70
 La Concha        1.280             65
 Ondarreta  
   500             70         
  (Unidades: metros)

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
cavas excavadas por la erosión en las areniscas Paleocenas de 
la  formación  Jaizkibel.  El  examen  somero  del  municipio  pone 
en evidencia el elevado número de cavidades que existen en la 
zona, así como la acusada diversidad tipológica de las mismas.
Algo similar ocurre en los bloques de areniscas utilizados en la 
construcción de edificios, monumentos y obras públicas. Algu-
nos de los bloques están totalmente alveolizados, mientras que 
otros presentan un aceptable estado de conservación. Incluso 
algunos han tenido que ser sustituidos debido a su precario es-
tado.
Por encima de la línea de máxima pleamar, se desarrollan una 
serie de oquedades, más o menos circulares, que en ocasiones 
tapizan  totalmente  las  vertientes  y  los  afloramientos  rocosos, 
dándole un aspecto de queso gruyere. Su morfología es muy va-
riada, aunque por lo general, predominan las formas circulares, 
subcirculares y ovaladas.
Dentro de este conjunto es preciso diferenciar: alveolos, taffonis, 
nidos de abeja
Los alvéolos. Son muy abundantes (Paseo Nuevo, Monpas, 
Igeldo...). Preferentemente se localizan sobre paredes verticales 
y/o subverticales, aunque no desprecian los sectores de menor 
pendiente, ni los bloques aislados.
Aparecen tanto a nivel del mar como en los escarpes superiores 
y frente del monoclinal, siendo absolutamente indiferentes a la 
exposición y a la orientación respecto a los vientos dominantes. 
En algunos enclaves, como por ejemplo, en el Faro de la Plata, 
los alveolos son más abundantes a sotavento que a barlovento, 
mientras que en otros parajes, ocurre todo lo contrario.
Erosión de las areniscas
En ocasiones, el número de alvéolos es tan elevado y están tan 
próximos entre si, que confieren a la roca el aspecto de una es-
ponja. Si los afloramientos rocosos son delgados, taladran com-
pletamente la roca, disminuyendo su resistencia.
La morfología de los alveolos es sumamente variada, pudiendo 
diferenciar:
* Alveolos de fondo plano o débilmente inclinado, parcial o total-
mente colmatados por un suelo arenoso de color negro. Normal-
mente estas cavidades están colonizadas por un sustrato vege-
tal importante, pudiendo incluso sustentar arbustos.
* Alveolos de fondo plano o inclinado, parcialmente colmatados 
por arenas de desagregación. Estos alveolos no están coloniza-
dos por la vegetación. A veces sus paredes están cubiertas por 
musgos y líquenes.
* Alveolos de fondo plano, débilmente inclinado o muy inclinado, 
sin ningún tipo de relleno. Estas cavidades suelen colmatarse 
de agua durante los períodos de lluvia intensa. Normalmente, el 
fondo y las paredes están parcialmente cubiertos por musgos y 
líquenes, lo que señala su nula funcionalidad.
* Alveolos funcionales. Pueden adoptar cualquier morfología, 
Playa de la Concha, en bajamar.
Playa de Ondarreta, en pleamar.
Playas de San Sebastián. De izquierda a 
derecha. Ondarreta, La Concha y La Zurriola. 
(Ortofoto: Diputación Foral de Gipuzkoa).

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
siendo fácilmente reconocibles ya que al pasar la mano por su 
interior se desprende abundante arena.
Frecuentemente, este tipo de formas aparecen asociadas a re-
des ortogonales de diaclasas, de textura más o menos densas, 
según las zonas. También los planos de estratificación, las zo-
nas de cementación inacabada y las discontinuidades litológicas 
de la roca han contribuido en su formación. Su tamaño medio es 
muy variable, aunque rara vez sobrepasan los 50 cm. de pro-
fundidad.
Su génesis es el resultado de una convergencia de procesos y 
mecanismos de índole muy diversa. La acción combinada del 
viento  (desagregación  granular  y  deflacción  eólica),  agua  (di-
solución del carbonato cálcico y evacuación de los detritos por 
desbordamiento) y haloclastismo, contribuyen decisivamente en 
su formación. También desempeñan un papel importante las sal-
picaduras, rociones, brumas y el aire cargado de agua salada.
Sin embargo, todos estos procesos están condicionados por las 
particulares  condiciones  texturales  y  estructurales  de  la  masa 
rocosa. La existencia de redes octogonales de diaclasas, las dis-
continuidades litológicas, las áreas de cementación inacabada y 
los planos de estratificación determinan una mayor porosidad, 
favoreciendo la desagregación granular y la haloclastia.
Los tafonis son formas excavadas por la erosión en las paredes 
y escarpes verticales, desprovistos de vegetación. La boca del 
tafoni es más pequeña que la cavidad interior. Su perfil longitu-
dinal es ascendente (oblicuo a la superficie rocosa), ya que la 
cavidad progresa más rápidamente hacia el fondo y techo que 
hacia los lados. La parte superior de la boca del tafoni está par-
cialmente cerrada por un delgado resalte o voladizo.
Son formas azonales cuya génesis no depende de ningún tipo 
climático específico. Sin embargo, los tafonis son muy sensibles 
a la textura de la roca, desarrollándose sobre rocas granudas, 
homogéneas y débilmente cementadas. Dragovich (1969), se-
ñala que el origen del tafoni está íntimamente relacionado con 
factores que condicionen la velocidad e intensidad de la meteo-
rización en puntos concretos de la roca. Las debilidades textu-
rales y estructurales de la roca implican una desigual efectividad 
de los procesos de meteorización sobre la superficie rocosa.
En resumen podemos afirmar que el límite genético de los ta-
fonis es más petrográfico que climático. La textura (existencia 
de zonas de menor cementación, contactos litológicos, etc.) y 
estructura (redes de diaclasas, planos de estratificación, etc.), 
de la roca condicionan decisivamente la velocidad e intensidad 
de la meteorización.
La eficacia del haloclastismo, desagregación y desescamación, 
dependen íntimamente del grado de porosidad de la roca, hasta 
tal punto que en las areniscas de grano fino, masivas, y fuerte-
mente cementadas, no se produce tafonización.
Las gnammas son pequeñas depresiones cóncavas, cuya ta-
lla oscila entre unos pocos centímetros y varios decímetros de 
diámetro,  aunque  excepcionalmente  pueden  alcanzar  dimen-
siones métricas. Estas cavidades se localizan sobre superficies 
rocosas horizontales o débilmente inclinadas, desprovistas de 
Playa de la Zurriola. En realidad es una playa 
mayoritariamente artificial. La playa natural, 
con su campo de dunas fue urbanizada en la 
primera mitad del siglo XX.
La isla de Santa Clara posee una minúscula 
playa que desaparece bajo las aguas de la 
pleamar.
La cala de Agiti, situada en la costa de Igel-
do, no posee acumulaciones arenosas.
Fotografía aérea de la cala de Agiti. Los pa-
blellones corresponden a una piscifactoria. 
(Fot. Diputación Foral de Gipuzkoa).

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vegetación.  Para  que  puedan  desarrollarse,  requieren  la  exis-
tencia de rocas compactas y homogéneas. Si la roca está muy 
fisurada o alterada, el agua de lluvia no puede acumularse sobre 
la superficie rocosa, infiltrándose rápidamente, lo que impide su 
desarrollo.
Su morfología es relativamente variable; su trazado puede ser 
circular, subcircular, elipsoide, ovalado, elíptico o irregular. El 
fondo puede ser llano o cóncavo y las paredes escarpadas o 
tendidas. Son bastante frecuentes, las cavidades disimétricas, 
sobre todo cuando se han modelado en zonas inclinadas.
Los nidos de abeja son pequeñas cavidades, de talla milimétrica 
a centimétrica (rara vez sobrepasan los 2-3 cm. de diámetro y 
3-4 cm. de profundidad), desarrollados sobre paredes rocosas 
desprovistas de vegetación. Estas minúsculas cavidades están 
tan  próximas  entre  si,  que  únicamente  quedan  separadas  por 
delgados tabiques areniscosos, puestos en resalte por erosión 
diferencial.
Por coalescencia, pueden formarse oquedades más amplias e 
incluso microalvéolos. Su morfología, varía extraordinariamente 
de unos puntos a otros, dependiendo del grado de inclinación de 
la roca, de su posición respecto a los vientos dominantes, y del 
grado de cementación de la roca.
En general, el interior de todas estas oquedades no suele pre-
sentar rellenos arenosos, puesto que el material desagregado 
es fácilmente evacuado por deflacción eólica. En algunos casos, 
también puede ser eliminado por desbordamiento o arroyada.
Genéticamente, los nidos de abeja son formas funcionales es-
culpidas por el viento. Preferentemente, se han modelado sobre 
las paredes verticales y/o subverticales que configuran el acan-
tilado costero, aunque no desprecian los bloques desprendidos 
desde los escarpes superiores.
Los nidos de abeja son formas funcionales en la actualidad, mo-
deladas en zonas litorales desprovistas de vegetación y orienta-
das hacia los vientos dominantes, siendo la desagregación gra-
nular el principal agente responsable de su modelado. La textura 
de la roca (desigualdades en la cementación, discontinuidades 
estratigráficas, contactos laminares, etc.), intervienen decisiva-
mente en el modelado de estas formas, puesto que únicamente 
pueden desarrollarse sobre rocas homogéneas, de grano fino o 
medio, débilmente cementadas.
Otras formas menores. Como ya hemos señalado anteriormente, 
al pie de los acantilados de la alineación Jaizkibel-Ulia-Mendizo-
rrotz, se desarrolla una pequeña plataforma de abrasión marina 
que únicamente queda al descubierto durante la bajamar. Su 
superficie es muy irregular, puesto que sobre ella se acumulan 
grandes bloques desprendidos desde los escarpes superiores 
de los acantilados costeros.
En su desarrollo intervienen una serie de procesos de índole 
muy diversa, aunque fundamentalmente predominan los de ori-
gen mecánico y en menor grado los biológicos. La desigual sedi-
mentación de la roca (existen importantes diferencias sedimen-
tológicas y estratigráficas en las distintas capas que configuran 
la formación Jaizkibel), favorece la individualización de grandes 
bolas de hasta 70 cm. de diámetro, de morfología circular y/o 
Nidos  de  abeja  en  las  areniscas  del  monte 
Ulía.
Areniscas erosionadas en los acantilados del 
monte Ulía.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
ovalada. En este caso, los granos de arena están fuertemente 
trabados por un cemento carbonatado, de manera que los pro-
cesos de abrasión marina desagregan y erosionan la roca dejan-
do en resalte estas áreas de mayor cementación. A medida que 
el acantilado retrocede, las bolas van cayendo a la plataforma, 
acumulándose de manera caótica. G. de Llarena (1959), deno-
mina a esta formación "tramo de las bolas".
Por  su  parte,  R.  Santana  (1966),  define  estas  formas  con  el 
término de "panes de soldado" o "balones de rugby". Bellos 
ejemplos pueden contemplarse entre Monpas y la ensenada de 
Murguita. Su génesis está relacionada con mecanismos de tipo 
sedimentario que actuaron durante la deposición del material 
areniscoso en el fondo del mar. La erosión únicamente pone en 
resalte estas diferencias estratigráficas.
Por último, los canturrales de las playas suelen estar perforados 
por innumerables organismos litófagos (sobre todo, Lithophaga 
lithophaga o dátil de mar), que disminuyen sensiblemente la re-
sistencia de la roca ante los embates marinos, favoreciendo su 
fragmentación. Estos organismos excavan pequeñas cavidades 
del orden de unos pocos milímetros y de trazado sinuoso.
El Tómbolo de San Sebastián
Poco podemos decir sobre la constitución del tómbolo de San 
Sebastián. Resulta evidente, que la deposición de los materiales 
arenosos que lo integran (más de 20 m.), han sido aportados 
tanto por el río, como por las mareas y olas litorales. Izaguirre 
(1913), señala que son varias las causas que determinaron la 
acumulación de materiales tras la isla de Urgull, formándose un 
banco de arena que la unió a la costa. Por la acción combinada 
de las corrientes, los vientos, el oleaje y las mareas, los mate-
riales introducidos en la bahía fueron depositándose detrás del 
monte Urgull, en el punto en el que la corriente disminuía de 
velocidad, allí donde la interferencia de dos sistemas de ondas y 
la neutralización de dos corrientes de marea favorecían la acu-
mulación.
 
La formación del tómbolo se produjo inmediatamente después 
de  la  transgresión  holocena,  aunque  su  configuración  definiti-
va no se ha alcanzado hasta los tiempos actuales, ya que la 
cartografía antigua existente, nos muestra que a principios del 
siglo XIX, la morfología litoral de esta zona era sensiblemente 
distinta de la actual. En estos momentos, el tómbolo tenía unas 
dimensiones reducidas y presentaba un típico modelado eólico. 
En 1150, la comunicación de San Sebastián con tierra ya era 
posible, aunque en ocasiones, el istmo era invadido por el mar 
(Areso, 1984).
La barra que comenzó a desarrollarse entre San Bartolomé y 
los arenales de Gros estaba ya consolidada en 1377, estable-
ciéndose la comunicación a través de un puente. La barra que 
cegaba la ría de Igara (cenagosa) ya existía en 1569, sin poder 
precisar más. El canal del Urumea, estaba salpicado por nume-
rosos bancos de arena, de extensión variable y origen claramen-
te marino. Hoy día, en la desembocadura del río siguen formán-
dose bancos arenosos, más o menos amplios, que introducen 
perturbaciones en el normal drenaje del río.
Hemos podido comprobar, incluso, que durante los fuertes tem-
Formación del tómbolo de San Sebastián, 
según Laura Gordejuela.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
porales del oeste que periódicamente azotan el litoral cantábri-
co, se producen importantes remociones de sedimento arenoso, 
penetrando éste varios cientos de metros en el interior del estua-
rio. Por el contrario, la escasa pendiente longitudinal del tramo 
final del Urumea (aguas abajo de Hernani), no parece propiciar 
aportes  fluviales  importantes.  Únicamente,  durante  las  fuertes 
inundaciones, el río es capaz de arrastrar derrubios de mayor 
tamaño (octubre, 1954).
El carácter arenoso de los materiales que dieron lugar a la for-
mación del tómbolo, nos sugiere que han sido los agentes litora-
les los responsables de su deposición. Creemos, que la acción 
combinada de las mareas, corrientes y olas (fundamentalmen-
te, las olas de refracción, reflexión y difracción), fueron acumu-
lando materiales arenosos en el interior de la gran bahía de La 
Concha-La Zurriola, formándose, en la zona más protegida una 
barra longitudinal arenosa, perpendicular a la línea de costa y 
paralela a la desembocadura del río. El desarrollo de esta barra, 
se vio favorecido por la fuerte protección que las islas de Santa 
Clara y Urgull desempeñaban ante la intensa acción erosiva de 
los temporales. Poco a poco, la barra fue creciendo, uniendo la 
isla de Urgull con el continente.
Es  muy  posible,  que  inicialmente  este  espacio  experimentara 
fuertes fluctuaciones, con frecuentes remociones y redistribucio-
nes de los cuerpos arenosos. A medida que la expansión urbana 
de San Sebastián fue siendo importante, se iniciaron una serie 
de obras que favorecieron la definitiva consolidación del tómbolo 
(canalización del río, construcción de muelles y edificios, protec-
ción de amplios espacios mediante muros, etc.)
Hoy día, una gran parte de la ciudad ocupa estos espacios sien-
do imposible efectuar el análisis minucioso de los materiales que 
configuran esta unidad.
El relleno holoceno: estuarios de Añorga y Urumea
Las acumulaciones Holocenas están muy bien representadas en 
los estuarios del Urumea (desde Hernani hasta La Zurriola) y en 
el estuario fósil de Ibaeta (desde El infierno hasta la playa de 
Ondarreta) y, en menor grado, en el enclave de Zubieta.
El relleno Holoceno del río Añorga
Ignoramos  su  potencia  exacta  en  algunas  zonas  por  falta  de 
sondeos mecánicos . En cualquier caso, podemos afirmar que la 
llanura holocena presenta una longitud de 1600 m. y una anchu-
ra máxima de 500 m. La cartografía antigua de San Sebastián 
nos permite afirmar que esta zona constituía, hasta fechas muy 
recientes (siglo XIX), un pequeño brazo de mar que quedaba 
parcialmente aislado de la bahía por un cordón arenoso.
El tramo inferior presenta rasgos francamente marinos, similares 
a los que se observan en las acumulaciones litorales actuales. 
Está constituido por arenas, con algunos macrorestos vegeta-
les y, sobre todo, abundantes conchas enteras y rotas. Hemos 
podido identificar especies infralitorales típicas de fondos fango-
sos y arenosos (Corbula gibba, Tallerina baltica, Mactra glauca, 
Mya arenaria, Solen vagina, Cerastoderma glaucum y Turrite-
lla acutangula) y otras típicas de sustratos duros: Calliostoma 
Estado del tómbolo en el siglo XVIII. La docu-
mentación de la época afirma que con motivo 
de temporales extraordinarios las mayores 
olas pasaban de la bahía de la Concha al río  
Urumea.
El tómbolo, urbanizado en su totalidad. (Or-
tofoto: Diputación Foral de Gipuzkoa).

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
zizyphinus, Patella caoerulea y Ostrea edulis. Esta 
última especie también aparece sobre sustratos blan-
dos.
El tramo superior es también fundamentalmente are-
noso, aunque la arena es más fina que la señalada 
anteriormente, al mismo tiempo que el contenido en 
limos y arcillas alcanza valores reseñables. También 
aquí se encuentran restos vegetales y fragmentos 
de conchas, predominando las especies que toleran 
salinidades más bajas de lo normal: Cerastoderma 
glaucum, Mya arenaria, Ostrea edulis, etc.
El ramo final está constituido por un pequeño nivel ar-
cillo-limoso de 45 cm. de espesor. El sedimento tiene 
color negro y es muy rico en macrorestos vegetales 
y materia orgánica. Su deposición se produjo en un 
ambiente sumamente tranquilo, del tipo marisma su-
pramareal y/o intermareal.
A pesar de lo exiguo de la información, podemos afir-
mar que el origen de la sedimentación es francamen-
te marino, mostrándonos las últimas fases del relleno 
sedimentario Holoceno. Las características sedimen-
tológicas (y la presencia de conchas) del tramo basal, 
nos permiten afirmar que la deposición se produjo en 
un ambiente marino intermareal con salinidad normal. 
Posteriormente, el desarrollo de importantes cordo-
nes dunares, tal y como se observa en la cartografía 
antigua de San Sebastián, supuso el aislamiento del 
interior  de  la  cuenca  de  las  influencias  marinas,  lo 
que favoreció el desarrollo de una marisma interma-
real primero y supramareal después. Por último, en 
fechas muy recientes, se produjo el relleno antrópico 
de esta zona, su ocupación y la canalización de la 
regata de Añorga, destruyéndose totalmente los edi-
ficios dunares.
El Holoceno de San Sebastián (desembocadura 
del río Urumea)
El tramo bajo del río Urumea presenta importantes 
acumulaciones detríticas desde el barrio de Epele 
(Hernani) hasta su desembocadura en la ensenada 
de La Zurriola. Estos sedimentos configuran una am-
plia llanura de 500 m. de anchura media (hasta 1500 
m. en algunos puntos), 10 kms. de longitud y 70 m. de 
potencia máxima detectada.
Actualmente, la mayor parte de la llanura Holocena 
está ocupada por asentamientos humanos, siendo 
muy escasas las zonas que permanecen libres. El río 
Urumea discurre lentamente a través de esta llanura 
dibujando amplios meandros. Su pendiente media se 
sitúa en torno al 0,012%.
La potencia del relleno alcanza un espesor máximo 
conocido de 70 metros, aunque las variaciones late-
rales y longitudinales son muy rápidas. Este hecho 
nos sugiere que la paleotopografía preholocena era 
sumamente accidentada. Respecto al tipo de sedi-
mento que colmata estos paleovalles, podemos de-
cir  que,  por  lo  general,  reflejan  una  sedimentación 
típicamente estuarina, predominando los depósitos 
de origen fluvial (sobre todo en los canales y parte 
distal del estuario) y las llanuras intermareales. En 
cualquier caso el influjo mareal es evidente, disminu-
yendo paulatinamente a medida que nos alejamos de 
la desembocadura. En el borde distal del estuario, la 
influencia del río es determinante, predominando las 
arcillas y limos masivos con abundantes fragmentos 
vegetales y lentejones arenosos que hacia abajo son 
sustituidos por arenas, gravas y cantos.
A medida que nos aproximamos a la línea de costa, 
desaparecen los cantos y gravas, perviviendo única-
mente las arenas y, sobre todo, las arcillas y limos 
masivos. En la parte externa del estuario, encontra-
mos arenas gruesas de origen marino (barras) en las 
zonas  más  expuestas,  y  fangos  arenosos  y  arenas 
fangosas en las llanuras submareales.
Por último, al estabilizarse el nivel medio del mar tras 
la última pulsación transgresiva Holocena, se desa-
rrollaron importantes cordones eólicos, tal y como se 
observa en la cartografía antigua de San Sebastián.
Corredor Irún-San Sebastián
El  frente  del  monoclinal  de  Jaizkibel-Ulia-Mendizo-
rrotz domina el corredor erosivo Irún-San Sebastián y 
los estuarios del Urumea e Ibaeta. Adopta un dispo-
sitivo general Este-Oeste, habiéndose modelado por 
erosión a expensas de los materiales que configuran 
el flysch Cretácico.
Todos estos materiales están intensamente reple-
gados, predominando los pliegues de escaso desa-
rrollo, no observándose un despegue neto respecto 
a los términos infrayacentes. La secuencia supraal-
biense es muy homogénea y potente, lo que determi-
na el plegamiento de estos materiales con un estilo 
diferente de su sustrato, que es más rígido (areniscas 
y conglomerados albienses).
Frecuentemente,  se  observan  los  lechos  del  flysch 
muy replegados, con pliegues decamétricos a métri-
cos. Estos pliegues, en los niveles más competentes 
tienden a manifestar un carácter isópaco, mientras 
que en los más arcillosos muestran adelgazamientos 
de los flancos y engrosamiento de la zona de char-
nela.
Estructuralmente, estos materiales están profunda-
mente replegados, aunque su escasa resistencia a 
la erosión ha favorecido el desmantelamiento de los 
pliegues y el modelado de una serie de "corredores 
erosivos" cuyo fondo aparece salpicado por apunta-
mientos más duros de calizas y areniscas. Morfológi-
camente, el fondo de la depresión presenta un típico 
modelado en colinas de baja altitud (50-100 m.) y 
cima redondeada, que quedan separadas entre si por 

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
pequeños valles fluvio-torrenciales de fondo en cuna y/o en uve.
Este corredor se cierra por el Sur mediante una serie de relieves 
más o menos amplios, entre los que destaca el diapiro de San 
Marcos-Txoritokieta y por el conjunto de colinas situadas al sur 
de Añorga.
Al Oeste de San Sebastián, el corredor desaparece. Al pie del 
frente de Mendizorrotz se desarrolla una segunda alineación 
monoclinal que la podemos denominar cresta de Aratzain (344 
m.), a pesar de que esta cota se ubica fuera del término munici-
pal. Entre ambas se han modelado pequeños valles ortoclinales 
(arroyo Maskulartz) y anaclinales que vierten sus aguas directa-
mente al colector del Oria.
Litológicamente, la cresta de Aratzain está formada por arenis-
cas y conglomerados de edad Paleocena. Este conjunto domina 
mediante un pequeño escarpe de unos 200 m. de altitud, el bajo 
valle del río Oria y el conjunto de colinas modeladas a expensas 
del flysch Cretácico (unidad de Aginaga).

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