San Sebastian, Donostia, Geografia e Historia


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Diapiro de San Marcos Txoritokieta
Es una estructura diapírica, cuyo borde septentrional cabalga el 
Cretácico Superior. En el borde meridional, es el Keuper el que 
se pone en contacto con los materiales del Cretácico Superior. 
Jerez et al. (1971), afirma que en el contacto septentrional de 
dichas estructuras, existen materiales que pueden ser conside-
rados como de edad Maastrichtiense. Estos autores, concluyen 
que el conjunto se encuentra cabalgando en todo su contorno, 
mereciendo el calificativo de escamas tectónicas.
La mayor resistencia de las calizas urgonianas que coronan el 
diapiro de San Marcos, nos explican el dominio topográfico de 
este conjunto sobre los relieves que configuran el corredor in-
terno Irún-San Sebastián. La desigual dureza de los materiales 
ha  favorecido  el  rápido  excavado  de  los  afloramientos  flysch, 
mientras que las calizas han resistido mejor los embates erosi-
vos, quedando en resalte. Sin embargo, la erosión química ha 
atacado la roca modelando un interesante paisaje kárstico. El 
lapiaz  está  ampliamente  representado,  pudiendo  identificarse 
diversas variantes: lapiaz oqueroso, lapiaz meandriforme, lapiaz 
de diaclasas o "en pasillos" y lapiaz tubular.
Las dolinas aparecen íntimamente ligadas a las pequeñas frac-
turas y contactos litológicos. Sobre las calizas arenosas, se de-
sarrollan pequeñas dolinas24 de fondo plano de dimensiones 
reducidas, mientras que sobre las calizas puras y falladas predo-
minan las grandes dolinas disimétricas, cuyo eje mayor se alar-
ga siguiendo las fracturas. Podemos destacar las depresiones 
de Artxipi-enea (550 x 160 x 30 m.) y Arribeltz (500 x 200 x 50 
m.), aunque ambas quedan ya en los bordes externos del mu-
nicipio. En su fondo se abren pequeños sumideros que enlazan 
con una red endokárstica local de escasa extensión. En la pe-
riferia del diapiro (contacto con formaciones impermeables), se 
localizan pequeñas surgencias temporales de reducido caudal.
Sector final de la llanura del Añorga, urban-
izada en gra parte (Ortofoto: Diputación Foral 
de Gipuzkoa.
Cadena terciaria costera. Vista desde Men-
dizorrotz. Se aprecia el propio monte Igeldo, 
Ulía y, al fondo, Jaizkibel.
En primer plano de la fotografía, San Marcos 
y Txoritokieta. Al fondo, la Peña de Haya (o 
Peñas de Haya ).

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
Los suelos constituyen el soporte material para el de-
sarrollo de toda una serie de organismos vivos estre-
chamente  ligados  al  mismo  (flora  y  fauna  edáficas, 
fauna terrestre, vegetación), siendo uno de los fac-
tores más importantes no sólo en el equilibrio global 
de la biosfera, sino también en el equilibrio global del 
planeta, debido a las interrelaciones que ésta presen-
ta, vía ciclo hidrológico, con la atmósfera, la hidrosfe-
ra y la litosfera.
La formación de un suelo (edafogénesis) es un pro-
ceso evolutivo más o menos complejo y dilatado en 
el tiempo, en el que a partir de una roca o material 
geológico determinado y a través de la actuación 
combinada de los denominados factores formadores 
(clima, relieve, organismos, material geológico de 
partida, tiempo) y de los conocidos como procesos 
formadores (físicos, químicos y biológicos), se forma 
un suelo propiamente dicho. Dicho suelo va a estar 
definido  por  unas  características  específicas  y  par-
ticulares (textura, estructura-perfil-horizontes, carac-
terísticas físico-químicas, etc.) que son las que van 
a determinar, en ausencia de cualquier influencia an-
trópica, su vocación y aptitud naturales. No obstan-
te, estas últimas van a estar condicionadas en último 
término por la incidencia que tanto en el tiempo como 
en el espacio tienen las diversas actividades antropo-
génicas (urbanas, industriales y/o agropecuarias) y, 
en definitiva, por el uso al que esté destinado.
Así, los suelos sobre areniscas, areniscas-lutitas y 
areniscas-limolitas, litología predominante en el mu-
nicipio de San Sebastián, son suelos de textura are-
nosa, de drenaje rápido y como consecuencia pobres 
en elementos nutritivos. En ellos predomina el cuarzo 
y escasean los minerales alterables y los cationes bá-
sicos25 (Na+, K+, Ca2+, Mg2+), por lo que poseen 
una escasa capacidad de intercambio catiónico y 
una baja fertilidad natural. Son suelos de coloración 
pardo-rojiza, estructura migajosa y marcado carác-
ter ácido. Su profundidad es generalmente reducida 
(menos de 50 cm) y su carácter arenoso implica que 
posean una escasa reserva de agua, siendo suelos 
susceptibles de padecer sequía, especialmente en 
aquellas áreas en donde las precipitaciones son es-
casas.
Sus principales limitaciones son su limitado espesor, 
las pendientes, su excesivo drenaje, su bajo conteni-
do en elementos nutritivos y su escasa fertilidad no 
siendo, en ningún caso, suelos susceptibles de ex-
plotación agrícola intensiva y siendo necesario incre-
mentar su fertilidad con la aplicación de enmiendas 
químicas.
Desde el punto de vista de los tipos de suelos que 
se desarrollan sobre estos materiales, indicar que 
corresponden a Cambisoles, bien húmicos, caracte-
rizados por un horizonte A úmbrico (rico en materia 
orgánica) o dístricos, caracterizados por un horizonte 
A ócrico (más pobre en materia orgánica).
Los suelos sobre calizas, dolomías y calizas impu-
ras se caracterizan por presentar un límite suelo-roca 
brusco e irregular que implica que su espesor, aunque 
generalmente reducido, presente variaciones locales 
y puntuales importantes dependiendo de la mayor o 
menor presencia de afloramientos rocosos. Su pH es 
cercano a la neutralidad o ligeramente ácido y su gra-
do de saturación de bases elevado, siendo "a priori" 
suelos con una elevada fertilidad natural que, en úl-
timo término y como ocurre en el municipio de San 
Sebastián, se va a ver reducida por limitaciones re-
lativas a la pedregosidad, el escaso espesor efectivo 
del suelo y las importantes pendientes existentes. Su 
dedicación más adecuada es la de pastizal, dado que 
su reducido espesor impide su explotación agrícola 
o forestal, por no ser éste suficiente para el enraiza-
miento de árboles. La tipología de suelos desarrolla-
da sobre estos materiales corresponde a cambisoles 
eútricos, luvisoles órticos, e incluso a gleisoles eútri-
cos (en las zonas de menor pendiente) y a litosoles 
(en las zonas de mayor pendiente).
Los suelos sobre margas, calizas arenosas y calizas 
arcillosas son suelos cuyos horizontes superficiales 
son de color pardo y textura franco-arenosa, mientras 
los  subsuperficiales  presentan  un  color  pardo-ama-
rillento  y  textura  franco-arcillo-arenosa.  Son  suelos 
que, debido a su textura y porosidad, presentan una 
permeabilidad lenta y en los que las condiciones de 
lavado de carbonato cálcico implican distintos grados 
de descarbonatación que afectan también a las ba-
ses, siendo, por lo general, suelos pobres en elemen-
tos nutritivos. Cuando el grado de descarbonatación 
es importante, nos encontramos frente a suelos áci-
dos, pobres en cationes básicos y con elevado por-
centaje de aluminio de cambio. En el caso de que el 
lavado de carbonato cálcico sea menos intenso, la 
3. 3
LOS SUELOS
Ana SOLA BUENO

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
descarbonatación es menor, siendo suelos de menor 
acidez y con una mayor riqueza en bases así como 
menor saturación de aluminio. El grado de descarbo-
natación que presentan este tipo de suelos es esen-
cial en su tipología, estando éste en estrecha relación 
con la pendiente. Así, en zonas con mayores pendien-
tes y, por tanto, con un grado de lavado mayor, nos 
encontramos con Cambisoles dístricos, mientras que 
en zonas de pendientes menores nos encontramos 
con suelos de tipo Cambisol crómico, caracterizados 
por su menor grado de descarbonatación.
Sus limitaciones más importantes se derivan de la 
pendiente que, en último término, condiciona la ma-
yor o menor profundidad de los mismos así como los 
riesgos de erosión en caso de ausencia de cubierta 
vegetal.
Los suelos sobre limolitas, lutitas y lutitas-areniscas 
se  caracterizan  porque  sus  horizontes  superficiales 
son de color pardo, en ocasiones, pardo-amarillen-
tos,  mientras  los  subsuperficiales  son  siempre  de 
color pardo-amarillento. La textura de los horizontes 
A es de tipo franco, siendo su estructura generalmen-
te  grumosa  o  migajosa,  mientras  que  la  textura  de 
los horizontes B es de tipo franco-arenosa y su es-
tructura es siempre poliédrica angular o subangular 
de tamaño mediano, siendo frecuente la presencia 
en los mismos de cutanes de iluviación de arcilla y 
tratándose de suelos que, en zonas llanas, pueden 
presentar rasgos de hidromorfía. La capacidad de in-
tercambio catiónico de estos suelos es media, siendo 
suelos de pH cercano a la neutralidad, en ocasiones, 
ligeramente ácidos, y con una riqueza aceptable en 
elementos nutritivos. Los suelos tipo desarrollados 
sobre estos materiales corresponden a Luvisoles ór-
ticos, Acrisoles órticos o Cambisoles gleicos, siendo 
suelos con un alto grado de evolución.
Sus principales limitaciones son el drenaje imperfec-
to y los riesgos de erosión en zonas con pendientes 
elevadas y desprovistas de vegetación.
En lo que respecta a los suelos asociados a los sis-
temas fluviales (materiales cuaternarios), debe seña-
larse que su evolución y su desarrollo están condi-
cionados al propio material originario no consolidado 
característico de los sedimentos aluviales, a la topo-
grafía llana, a la proximidad de la capa freática a la 
superficie y a la actividad humana desarrollada sobre 
los mismos. Así, sobre aluviones no consolidados 
pueden aparecer desde suelos poco evolucionados 
(Fluvisoles eútricos) hasta suelos bien desarrollados 
de tipo cambisol (cambisoles eútricos y cambisoles 
gleicos), incluyendo en áreas donde se dan condicio-
nes hidromórficas los Gleisoles móllicos. Por el con-
Mapa de suelos en el entorno de San Sebastián.
 (Fuente: Diputación Foral de Gipuzkoa).

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
trario, en las terrazas fluviales, aparecen suelos más 
desarrollados desde el punto de vista edáfico, corres-
pondiendo a Luvisoles gleicos, cuyos principales in-
convenientes son su moderado espesor, y la presen-
cia, en ocasiones, de gravillas e incluso gravas.
Por último, es preciso mencionar los suelos desa-
rrollados sobre resaltes rocosos, asociados a áreas 
de litología dura y compacta, sometida a una intensa 
erosión, los cuales corresponden a litosoles (suelos 
delgados) y rendzinas.
Respecto a la capacidad de uso de los suelos en el 
municipio de San Sebastián, señalar que exceptuan-
do los suelos improductivos incluidos en la clase VIII 
(Suelo urbano-urbanizable, núcleos urbanos en suelo 
rural,canteras, vertederos, etc.), el predominio corres-
ponde a los suelos de la clase VII. Estos suelos están 
sujetos a limitaciones severas y de tipo permanente 
por las elevadas pendientes (superiores al 30%), que 
implican un riesgo de erosión altamente significativo, 
por su reducido espesor efectivo o pedregosidad, 
siendo su principal vocación la de suelos forestales.
Le siguen por la extensión que ocupan en el conjunto 
municipal los suelos de clase VI, cuyas principales 
limitaciones son las pendientes (entre el 20 y el 30%), 
pedregosidad y su escasa profundidad, limitaciones 
todas ellas de carácter severo que implican que no 
sean suelos susceptibles de laboreo agrícola y que 
restringen su uso hacia el mantenimiento de una ve-
getación permanente bien herbácea o bien leñosa.
Los suelos de clase V están totalmente ausentes en 
el municipio y los suelos de clase IV se encuentran 
representados únicamente de forma muy dispersa. 
Son suelos localizados en áreas de pendientes entre 
el 12 y el 20% y que, en general, presentan una pro-
fundidad ligeramente superior a la de las clases pre-
cedentes (entre 40 y 60 cm) por lo que su riesgo de 
erosión es bajo, siendo su vocación predominante la 
de praderas en rotaciones amplias con otros cultivos.
Los suelos de clase III están asociados a áreas de 
acumulación tanto aluvial como coluvial, localizán-
dose generalmente en los fondos de valle y en los 
niveles de terrazas de los principales ríos vaguadas 
así como en laderas con pendientes que no supe-
ran el 12%, por lo que son suelos con una humedad 
elevada y una profundidad media (en torno a 65 cm) 
que los hace aptos, previas adiciones periódicas de 
materia orgánica y encalados, para cultivos, con ro-
taciones en las que las praderas ocupan un lugar do-
minante.
Por último, los suelos de clase II se localizan exclusi-
vamente asociados al curso del río Urumea a la altura 
de su entrada en el municipio de San Sebastián y al 
curso del río Oria en el enclave de Zubieta. Son sue-
los productivos, con escasas limitaciones, profundos 
y casi llanos, con riesgos mínimos de erosión, aun-
que ocasionalmente pueden tener riesgo de inunda-
ciones, requiriendo tan sólo de sencillas medidas de 
preservación.
Es preciso hacer notar la disminución progresiva del 
suelo natural como consecuencia del proceso de arti-
fialización del suelo (por urbanización, ocupación por 
infraestructuras, etc.) que alcanza el 43% del muni-
cipio.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
Desde  el  punto  de  vista  biogeográfico  y  debido  tanto  a  su 
localización como a sus características climatológicas generales, 
el municipio de San Sebastián se encuentra encuadrado en la 
Región Eurosiberiana, Superprovincia Atlántica, Subprovincia 
Cántabro-Euskalduna, Sector Cántabro-Euskaldún (Rivas y col., 
1987). 
Los valores correspondientes a los parámetros e índices 
bioclimáticos de las tres estaciones meteorológicas de referencia 
incluyen al municipio dentro del piso bioclimático colino (It > 
180), correspondiendo a las estaciones de Igueldo y Ategorrieta 
el horizonte bioclimático eucolino o colino medio (It entre 241 y 
320) y a la de Lasarte el subpiso termocolino o colino inferior (It 
> 320). Los elevados valores que alcanza el índice de aridez de 
Martonne (> 67), los valores correspondientes a los diferentes 
índices de mediterraneidad y el resultado obtenido para el índice 
de continentalidad de Gorezynski (> 10) muestran una marcada 
apetencia climática oceánica, con un valor de las precipitaciones 
anuales que, superior a los 1.400 mm, caracteriza a la zona de 
estudio por un ombroclima hiperhúmedo.
Dichas condiciones bioclimáticas sumadas a la propia orografía 
y topografía territoriales han actuado en el tiempo y en el 
espacio sobre los materiales geológicos de partida, permitiendo 
la formación, el desarrollo y la evolución de una amplia gama de 
suelos, a cada uno de los cuales y en ausencia de cualquier tipo 
de influencia antropogénica va a corresponderles una vegetación 
potencial característica.
Así, sobre suelos profundos y frescos, más o menos hidromorfos 
y en general ricos en bases y con un pH próximo a la neutralidad, 
la vegetación potencial corresponde a la Serie 
colino-montana 
orocantabroatlántica mesofítica del fresno (Fraxinus 
excelsior),  conocida  fitosociológicamente  como  Polysticho 
setiferi-Fraxineto excelsioris sigmetum. Dicha serie se caracteriza 
por corresponder, en su etapa madura o cabeza de serie, a un 
bosque  mixto  de  fresnos  y  robles  (Quercus robur) que puede 
albergar en mayor o menor proporción otra serie de especies 
de frondosas de porte arbóreo entre las que se encuentran tilos 
Roble.
Tilo.
Sauce.
3.4
LA VEGETACIÓN
Ana SOLA BUENO

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
(Tilia platyphyllos), olmos de montaña (Ulmus glabra), castaños 
(Castanea sativa), diferentes especies de arces (Acer campestre
Acer platanoides), algún haya (Fagus sylvatica), sauces (Salix 
atrocinerea) y alisos (Alnus glutinosa). Esta serie da paso en las 
márgenes de los cursos fluviales y en áreas caracterizadas por 
suelos encharcados de forma prolongada o casi permanente a 
extraordinarios bosques riparios, bosquetes en los que además 
de estar presentes algunas de las especies características 
de  los  bosques  mixtos,  aparece  como  especie  dominante  el 
aliso (Alnus glutinosa; alisedas; 
serie colino-montana riparia 
cántabro-atlántica del aliso (Hyperico androsaemi-Alneto 
glutinosae sigmetum). El sotobosque es rico en especies 
arbustivas tales como avellanos, endrinos, rosas, madreselvas 
etc., a la vez que el estrato herbáceo es rico y variado, estando 
presentes  numerosas  hierbas  y  helechos  esciófilos  como  la 
lengua de ciervo (Asplenium escolopendrum), la sanícula 
(Sanicula europea), el androsemo (Hypericum androsaemum), 
el rusco (Ruscus aculeatus), las zarzas (Rubus sp.), algunos 
cárices (Carex sylvatica), Polysticho setiferum, etc.
Por el contrario, sobre suelos silíceos y fuertemente ácidos de 
ladera, no hidromorfos ni encharcados de forma prolongada o 
permanente, la vegetación potencial corresponde a la 
Serie 
colino-montana  cantabro-euskalduna  acidófila  del  roble 
(Quercus robur),  cuyo  nombre  fitosociológico  es  Tamo com-
munis-Querceto roboris sigmetum. Su cabeza de serie o etapa 
madura corresponde a un bosque denso en el que la especie 
dominante es el roble pedunculado (Quercus robur), estando 
presente asimismo algún roble híbrido y también hayas (Fagus 
sylvatica) y olmos (Ulmus glabra) así como especies arbustivas 
tales como abedules (Betula celtiberica), arraclanes (Frangula 
alnus) y perales (Pyrus cordata) entre otros. Las márgenes del 
robledal, especialmente hacia las crestas o laderas que no acu-
Mapa simplificado de la vegetación en el término municipal de San Sebastián.
Tronco de abedul.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
mulen humedad en el suelo están pobladas de helechos (Pte-
ridium aquilinum, Blechnum spicant), acebo (Ilex aquifolium), 
escobas negras (Cytisus scoparius), loniceras (Lonicera perycli-
menum) y tojos (Ulex europaeus) que constituyen comunidades 
de orla acidófila bastante cerradas. No obstante, en condiciones 
de subsequía (diferencias en el potencial de crecimiento debido 
a restricciones hídricas), puede tener lugar una sustitución del 
roble pedunculado como árbol dominante por el marojo o rebollo 
(Quercus pyrenaica), especialmente en aquellos casos y zonas 
en las que dicha subsequía está motivada por un cambio en 
la capacidad de retención del suelo (suelos areniscosos y muy 
poco compactos).
Sobre estos suelos ácidos pero ya asociada a mayores altitudes 
y a una pluviosidad también más elevada nos encontramos con 
una vegetación potencial sustancialmente diferente. En efecto, 
en altitudes de entre 500 y 1700 m, aunque son una cierta 
variabilidad asociada a la climatología, ya en el dominio del 
piso montano, la vegetación potencial corresponde a la 
serie 
cantabroeuskalduna  y  pirenaica  occidental  acidófila  del 
haya (Fagus sylvatica)-Saxifrago hirsutae-Fageto sigmetum
Esta serie corresponde en su etapa madura a bosques densos 
de hayas de gran porte, bajo las cuales se desarrolla un 
sotobosque denso con presencia de matas de pequeño porte 
(Vaccinium myrtillus, Erica vagans, etc.) y algunas hierbas 
vivaces (Deschampia  flexuosa,  Luzula  sylvatica, etc.). Las 
etapas de degradación de estos bosques dan paso a diferentes 
formaciones en función de los usos del suelo. En primer lugar, 
helechales (Pteridium aquilinum), seguidos, en caso de tala 
abusiva y pastoreo, de brezales y argomales (Calluna vulgaris, 
Daboecia cantabrica, Ulex galli, etc.).
La vegetación litoral incluiría tanto las zonas de marismas 
(incluyendo vegetación palustre de aguas dulces) como las 
comunidades costeras, las cuales cubrirían desde el punto de 
vista de la vegetación potencial toda la alineación costera del 
municipio tanto en altitud (acantilados) como a nivel del mar así 
como la desembocadura del río Urumea.
Sin embargo, este paisaje vegetal "potencial" descrito para el 
municipio es, en la actualidad, bien distinto, ya que el mismo 
se  ha  visto  significativamente  modificado  tanto  en  el  tiempo 
como en el espacio por el hombre y las diversas actividades que 
éste ha venido desarrollando. Así, y debido tanto al crecimiento 
experimentado  por  la  población,  especialmente  en  el  último 
siglo, como a la propia industrialización y a las implicaciones 
que ello supone (usos urbanos e industriales e infraestructuras 
y servicios asociados), buena parte de dicho paisaje vegetal se 
ha perdido de forma irreversible por ocupación permanente del 
suelo, mientras otra parte del mismo ha sufrido una sensible 
transformación como consecuencia de la intensificación de las 
actividades agropecuarias (cambio de usos del bosque primitivo 
hacia zonas de prados y cultivos).
En efecto, el mapa de vegetación actual del municipio de San 
Sebastián muestra una realidad bien distinta a la correspondien-
te a dicha situación óptima "natural" y a la vegetación climácica 
descrita.
Así,  y  exceptuando  la  importante  extensión  superficial 
correspondiente a Suelo Urbano-Urbanizable según el Plan 
Nogal.
Laurel.
Ortiga.
Helecho.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
General de Ordenación Urbana de Donostia-San Sebastián, 
aprobado de forma definitiva en noviembre de 1.995, el cual ha 
"absorbido" toda la vegetación característica de los arenales y 
zonas marismeñas (antigua desembocadura del Urumea y zona 
de playas) y sobre el que se han cartografiado las superficies 
correspondientes  a  los  parques  y  jardines  urbanos  existentes 
en la actualidad (Cristina-Enea, Aiete, Urgull, Ulía, jardines de 
Ondarreta, etc.), la mayor parte de suelo rural del municipio está 
ocupado por la formación vegetal correspondiente a 

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