San Sebastian, Donostia, Geografia e Historia


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prados 
y cultivos atlánticos. Esta formación vegetal constituye en 
si misma y junto con las repoblaciones de coníferas uno de 
los principales elementos del paisaje vegetal no sólo de San 
Sebastián sino en general de toda la vertiente cantábrica, en un 
área en la que la explotación tradicional del caserío sigue siendo 
un referente fundamental, en torno al cual se ha generado 
desde antaño y se sigue generando actualmente una importante 
actividad económica (sector primario).
Los 
prados se mantienen por lo general con dos o tres siegas 
anuales, estercolado, siembra de algunas especies forrajeras 
como alfalfa (Medicago sativa) y raigrás (Lolium sp.) y como 
pastos durante el invierno, si bien en aquellas zonas topográfi-
camente más complejas su destino es siempre el de pastos para 
el ganado vacuno. La diversidad florística de estas formaciones 
vegetales es elevada, encontrándose presentes especies de 
gramíneas tales como la grama de olor (Antoxanthum odora-
tum), espigas (Bromus sp), cola de perro (Cynosurus cristatus), 
dactilos (Dactylis glomerata), cañuelas (Festuca arundinacea), 
heno blanco (Holcus lanatus) y Poa pratensis, y numerosas es-
pecies de leguminosas, entre las que caben señalarse el trébol 
blanco (Trifolium repens), el trébol rojo (Trifolium pratense), la 
veza o arveja (Vicia sativa) y el cuernecillo (Lotus corniculatus). 
Asimismo, es frecuente la presencia de especies de compuestas 
como la chirivita o margarita (Bellis perennis) y el diente de león 
(Taraxacum officinale), además de otras hierbas como el llan-
tén mayor (Plantago lanceolata), el botón de oro (Ranunculus 
acris), la acedera (Rumex sp.) y la cresta de gallo (Rinanthus 
sp.). Ocasionalmente, estos prados incluyen una serie de fruta-
les, habitualmente manzanos y menos frecuentemente nogales, 
cerezos y perales.
Los 
cultivos incluyen además de maíz (Zea mays) plantas 
forrajeras como remolacha y nabo y toda clase de legumbres 
y hortalizas de consumo humano, siendo frecuente encontrar 
asociado a estas áreas el crecimiento de malas hierbas tales 
como los bledos (Amaranthus sp.), la hierba cana (Senecio 
vulgaris), la pamplina (Stellaria media), la persicaria (Polygonum 
persicaria) y el cenizo (Chenopodium album).
Los 
robledales bosques mixtos atlánticos y los robledales 
acidófilos son la segunda de las formaciones vegetales 
reseñables por la extensión conjunta que suponen en el término 
municipal de San Sebastián, si bien son en si mismas una de 
las formaciones vegetales de mayor importancia ecológica del 
territorio. Ello es debido a que estos bosques constituyen en la 
actualidad los únicos restos de la vegetación potencial descrita 
para el territorio, correspondiendo tal y como se ha señalado 
a formaciones naturales de porte arbóreo de especies de 
frondosas caducifolias que, por su ubicación, no se han visto 
alteradas por la mano del hombre. Estas formaciones vegetales 
se hallan distribuidas de forma aleatoria y ciertamente dispersa 
Argoma.
Diente de león.
Trébol.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
por todo el municipio de San Sebastián. Una parte de las mismas 
se  encuentra  enclavada  en  las  zonas  topográficamente  más 
complejas  (robledales  acidófilos  en  laderas  de  pendiente  más 
pronunciada), aunque en su mayoría dichas masas arbóreas 
están directamente ligadas a la presencia de los pequeños cursos 
de agua y regatas que discurren por el territorio, constituyendo 
en realidad bosquetes-galería más o menos fragmentados en 
torno a las márgenes de los mismos (robledales bosques-mixtos 
atlánticos). Por su extensión, son de destacar de forma especial 
los bosques localizados en la zona SE. del municipio (en torno 
a la regata que discurre en la vecindad del Hospital Donostia y 
del  Club de Golf Basozabal, la cual se constituye como principal 
tributaria de la margen izquierda del río Urumea dentro del 
término municipal) así como los enclavados en la ladera N. del 
monte Mendizorrotz, en la ladera que desde el núcleo urbano de 
Igueldo desciende hacia el municipio de Lasarte y en el monte 
Ulía, sin olvidar la superficie que esta formación vegetal ocupa 
en la zona sur del enclave de Zubieta.
Dentro de este panorama, las 
alisedas  quedan  configuradas 
como una formación vegetal asociada básicamente a las 
cuencas  bajas  de  los  cursos  de  mayor  entidad  y  significación 
del  territorio.  Son  especialmente  destacables  las  existentes 
en la cuenca del río Oria a su paso por el enclave de Zubieta 
del territorio donostiarra, mientras que poseen muy escasa 
significación,  debido  a  la  reducida  superficie  que  ocupan,  las 
correspondientes al río Urumea, las cuales están presentes 
exclusivamente a nivel cartografiable a su entrada en el término 
municipal desde Astigarraga. No obstante, se incide en el 
hecho de que si bien su importancia es muy poca atendiendo 
a la reducida superficie que su conjunto supone en el término 
municipal, ésta debe considerarse como muy elevada en base 
a los valores ecológicos y naturalístico-paisajísticos que su 
presencia, su conservación y el mantenimiento del equilibrio 
ecológico que para los cursos de agua implican.
En cuanto a otras formaciones vegetales de frondosas citar 
únicamente dos pequeñas manchas de 
abedulares localizadas 
en la zona noroccidental del término municipal y ubicadas la de 
mayor superficie en las inmediaciones del camping de Igueldo 
(ladera al S. del mismo en torno a una regata que se configura 
como una de las que conforman la cabecera de la regata Articula 
Maskulartz, que vierte sus aguas directamente al Cantábrico a 
la altura de Ondarreta encontrándose soterrada tras la trama 
urbana en su trayecto final) y la de menor extensión en la ladera 
noroccidental del monte Mendizorrotz. No son en realidad 
formaciones vegetales primarias correspondientes a un tipo 
específico de vegetación potencial, sino más bien formaciones 
secundarias originadas en áreas muy concretas del territorio 
tras la tala de las formaciones de frondosas correspondientes 
a robledales acidófilos. Dichas zonas han sido posteriormente 
colonizadas por el abedul (Betula celtiberica), especie, por otra 
parte, habitualmente presente en los robledales, y a la que 
acompañan  toda  una  serie  de  plantas  acidófilas  tales  como 
helechos comunes (Pteridium aquilinum), brecina (Calluna 
vulgaris), tormentilla (Potentilla erecta) y arándanos (Vaccinium 
myrtillus), etc.
De especial significación es la presencia de hayedos acidófilos, 
que ocupan alrededor del 50% de la superficie correspondiente 
a Urdaburu, en las inmediaciones del embalse del Añarbe y 
Acacia. Puede considerarse como una plan-
ta invasora
.
Olmo.
Armeria Euscadiensis o clavel de mar. Es 
un endemismo de la costa vasca está pro-
tegida por peligro de extinción.
Erica.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
también perteneciente al término municipal de Donostia-San 
Sebastián. Son no sólo los únicos hayedos del municipio, sino 
que quedan incluidos en el territorio del 
Parque Natural de Peña 
de Aia, uno de los Parques Naturales de mayor importancia y 
relevancia en el territorio guipuzcoano.
Conviene señalar también la importante franja correspondiente 
al 
complejo de comunidades de acantilados litorales, la cual 
se extiende de oeste a este a lo largo de toda la costa de San 
Sebastián y corresponde, en líneas generales, a la vegetación 
climácica característica debido a que por sus condiciones de 
accesibilidad no ha sido alterada por las actividades humanas. 
Si bien se trata de vegetación natural, no se corresponde en 
realidad con una formación vegetal única. Hablamos más bien de 
un conjunto de comunidades que colonizan distintos ambientes 
costeros tanto en función de la intensidad de la influencia marina 
como de la altitud y de los propios materiales geológicos que 
componen el sustrato de dichas áreas, destacando la habitual 
presencia de plantas crasas debido a la salinidad del medio. 
Así, cabe hablarse de la 
comunidad  vegetal  casmófita
representada por especies habituales tales como Plantago 
maritima y el hinojo de mar (Crithmum maritimum) así como 
algunos helechos (Asplenium marinum) y plantas menos 
frecuentes como Spergularia rupicola y Limonium binervosum
cuyo hábitat corresponde a la parte baja de los acantilados, en 
donde colonizan las fisuras y grietas de las rocas, a la vez que 
están sometidas a la acción de elementos como el viento, el 
oleaje y la fuerte erosión del suelo. Por encima de esta franja 
baja y asociadas a suelos ligeramente más desarrollados y 
estables, se constata el desarrollo de la cañuela roja (Festuca 
rubra), gramínea cespitosa de hoja muy fina y larga, a la que 
acompañan otras especies tales como la zanahoria silvestre 
(Daucus carota), la margarita mayor (Leucanthemum vulgare), 
la colleja (Silene vulgaris), mientras que ligadas a rocas 
preferentemente básicas son frecuentes especies tales como 
la vulneraria (Anthyllis vulneraria) y la siempreviva (Helichrysum 
stoechas). Por último, la parte más alta de los acantilados se 
caracteriza por la presencia de un tipo de vegetación que no 
es propiamente litoral, correspondiendo sobre terrenos calizos 
o margosos a 
prebrezales, con presencia de especies como 
genista (Genista  hispanica), lastón (Brachypodium pinnatum
y brezo (Erica vagans), y en enclaves más resguardados 
a
 matorrales altos o zarzales, colonizados por especies 
como la rubia silvestre (Rubia peregrina), la mosqueta (Rosa 
sempervirens), el aladierno (Rhamnus alaternus) y la zarzaparrilla 
(Smilax aspera), entre otras.
Los 
brezales-argomales-helechales atlánticos son otra de 
las formaciones vegetales presentes en el mapa de vegetación 
actual  de  San  Sebastián,  si  bien  la  extensión  superficial  que 
ocupan en el conjunto es más bien reducida, localizándose las 
principales  extensiones  en  las  zonas  NO.  (estribaciones  del 
monte Mendizorrotz en la vecindad con el municipio de Orio: 
elevación costera Talaigaña-Mendizorrotz) y NE. del municipio 
(estribaciones del monte Ulía hacia Pasaia). En realidad, estas 
formaciones vegetales no corresponden a una vegetación 
natural, sino que, por el contrario, forman parte de una etapa 
serial regresiva de vegetación, siendo en realidad áreas 
de  sustitución  de  los  robledales  acidófilos  y  de  los  bosques 
mixtos atlánticos. La presencia y/o dominancia de unas u otras 
especies en este tipo de formaciones va a depender del grado 
Zarza.
Acebo.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
de acidez y de la riqueza en nutrientes del suelo, a la vez que 
dicha dominancia va a marcar el propio estado evolutivo hacia 
la vegetación permanente (matorrales con mayor o menor 
grado de degradación). Así, mientras en suelos pobres y ácidos 
van a dominar los brezos (Erica, Calluna, Daboecia, etc.), en 
suelos mejor más ricos, húmedos y mejor conservados van a 
dominar los argomas (Ulex), a la vez que en otras áreas y como 
consecuencia de las labores de siega ligadas a la actividad 
agropecuaria de los caseríos es muy frecuente la presencia del 
helecho común (Pteridium aquilinum).
El 
lastonar tiene una muy escasa representación en el municipio, 
localizándose la principal extensión de esta formación vegetal en 
la ladera situada al N. del casco urbano de Igueldo. Corresponde, 
al igual que los brezales-argomales-helechales atlánticos a una 
etapa degradada de los robledales ya mencionados, estando 
caracterizada por la presencia del lastón (Brachypodium 
pinnatum), una hierba que invade claros forestales y pastos poco 
cuidados así como espacios marginales y en estado degradado.
Finalmente, merece destacarse una formación vegetal de 
origen claramente antropogénico: la correspondiente a 
las 
plantaciones forestales y más concretamente a las 
repoblaciones de coníferas. Se trata de una formación vegetal 
de carácter claramente antropogénico, dado que en realidad 
son formaciones "cultivadas" por el hombre, con objeto de su 
posterior  explotación  forestal.  Estas  formaciones  vegetales 
son dominantes dentro del municipio de San Sebastián en los 
enclaves de Landarbaso y Zubieta, en los cuales se configuran 
como vegetación mayoritaria, siendo la especie dominante 
en todas ellas el pino insigne (Pinus radiata o P. insignis), 
cuya  utilización  básica  se  centra  en  la  explotación  maderera. 
Únicamente en las inmediaciones del monte Ulía (estribaciones 
hacia Pasaia) y de forma general en las repoblaciones llevadas 
a cabo en la zona costera se constata la presencia destacable 
de pino marítimo (Pinus pinaster).
Para finalizar y aunque sin valor ecológico ninguno, mencionar 
la 
vegetación ruderal-nitrófila, asociada a áreas alteradas o 
humanizadas entre las que se incluyen tanto núcleos urbanos 
en suelo rural como canteras, escombreras, vertederos, etc., la 
cual incluye un número variado y diverso de plantas capaces de 
soportar las condiciones que dichos medios les imponen.
Pino de repoblación
Tronco del pino marítimo.
Mapa de Vegetación del monte Ulía (Fuente: Geoeuskadi).

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
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LOS RÍOS
Ana SOLA BUENO
 
Desde el punto de vista hidrológico y aún cuando el principal cur-
so fluvial del municipio de San Sebastián es el río Urumea, los 
distintos cursos de agua que discurren por el territorio municipal 
pertenecen a cuatro cuencas hidrográficas diferenciadas: cuen-
ca del Urumea, cuenca del Oria, cuenca del Oiartzun y cuenca 
de la regata Añorga, a las que hay que añadir además las pe-
queñas regatas de la alineación costera (Mendizorrotz, Ulía) que 
vierten sus aguas directamente al mar Cantábrico.
3.5.1 CUENCA DEL URUMEA
El río Urumea y sus tributarios por ambas márgenes constituyen 
el eje hidrográfico central del municipio de San Sebastián, a lo 
largo del cual y procedente de Astigarraga discurre con un curso 
de dirección S.-NNO. dividiendo al territorio en dos mitades dife-
renciadas: la occidental, con los barrios de Amara, Centro-Parte 
Vieja, Antiguo-Igara, Aiete, Añorga, Morlans, Miraconcha, Iguel-
do, etc. y la oriental, en la que se localizan los barrios de Gros, 
Ategorrieta, Intxaurrondo, Eguía, Martutene, Loiola, Alza, etc.
Con una longitud de 55,32 Km, un curso de dirección S.-NO., y 
una superficie de cuenca de 279,05 Km2, el cauce principal nace 
a una altitud de 695 m en el alto de Ezkurra, en la provincia de 
Navarra, discurriendo por territorio de dicha comunidad durante 
algo menos de la mitad de su recorrido, cubriendo alrededor de 
un tercio de la superficie total de su cuenca. La pendiente media 
del curso principal es del 1,26%, mientras la de la cuenca, muy 
superior, alcanza un porcentaje del 16,45%, valores de los que 
es fácil deducir la alta torrencialidad que posee tanto el curso 
principal en algunos tramos, los de su cuenca alta, como mu-
chas de sus regatas tributarias.
La cuenca alta en la que recibe la denominación primero de Be-
darán y luego de Ollín (en referencia a las antiguas minas: espa-
to de flúor y plomo argentífero) comprende desde su nacimiento 
hasta la localidad de Goizueta (155 m) y en ella el curso del río 
El río Urumea a su paso por el barrio de Mar-
tutene.
Puente del Kursaal sobre el río -convertido 
ya en ría- Urumea, muy cerca ya de la des-
embocadura.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
discurre sobre los materiales paleozoicos del macizo 
de Cinco Villas, fundamentalmente pizarras, grau-
vacas y pasadas de conglomerados silíceos, cuya 
elevada dureza unida a la complejidad tectónica del 
área y a las fuertes pendientes han excavado un valle 
encajado y tortuoso. Así, en este tramo de cabecera, 
la pendiente media es del 2,45%, alcanzándose, no 
obstante, pendientes medias en determinados tramos 
de sus primeros 10 Km que superan el 5%. Durante 
este trayecto, el Urumea recibe el aporte de diversos 
tributarios por ambas márgenes, la mayor parte de 
ellos de régimen torrencial. Así y por su margen iz-
quierda los afluentes de mayor importancia son las 
regatas Urdiñola e Iturri, las cuales procedentes de 
las inmediaciones de Urepel (1056 m) y Mandoegui 
(1045 m), cimas que constituyen la divisoria de aguas 
con el río Leizarán, aportan sus aguas al curso princi-
pal aguas arriba y aguas abajo de Goizueta, respec-
tivamente. Por la margen derecha, el Urumea recibe 
a su tributaria la regata Zumarrezta que, procedente 
de las inmediaciones de las cimas de Irakurri (1142 
m), Iruñarri (1051 m) y Loizate (1037 m), confluye con 
el curso principal aguas arriba de la regata Urdiñola.
Su cuenca media se extiende aproximadamente des-
de la localidad de Goizueta hasta la de Ereñozu (28 
m), situada, ya en territorio guipuzcoano y en con-
creto dentro del término municipal de Hernani, aguas 
abajo de la confluencia por su margen derecha con la 
regata Latxe. Con una pendiente media del 0,5-0,6%, 
el curso principal sigue discurriendo sobre pizarras 
y grauvacas del Devónico-Carbonífero (Paleozoico), 
caracterizados además de por su dureza por la baja 
solubilidad de los minerales que los componen. Así, 
dichos materiales han condicionado y determinado, 
por una parte, la propia morfología y morfometría 
de la cuenca que presenta un recorrido sumamente 
meandriforme en este tramo, siendo un buen ejem-
plo de ello el meandro de Pagoaga, originado como 
consecuencia de la elevada fracturación de los ma-
teriales en esta zona y del diferente comportamiento 
de pizarras y grauvacas frente a la erosión fluvial (la 
orilla cóncava se ha desarrollado sobre las grauva-
cas, generando una ladera fuertemente escarpada, 
mientras  en  la  convexa  formada  sobre  pizarras  se 
han depositado los materiales en suspensión), y, por 
otra, las propias características de mineralización del 
agua, cuya conductividad media anual en la estación 
de Ereñozu para el año hidrológico 95-96 y tras dre-
nar en torno a las tres cuartas partes de la cuenca 
total (214,1 Km2), apenas alcanza los 200 (S/cm.
Es en este tramo, en donde además de la regata La-
txe, el Urumea recibe a dos de sus principales afluen-
tes: la regata Urruzono, que procedente del valle 
delimitado entre el cordal de cimas que se extiende 
desde Unamuno (881 m) hasta Adarra (811 m)-Man-
doegui, confluye en la margen izquierda del Urumea 
a la altura de Ugaldetxo, y el río Añarbe. Este último 
confluye por la margen derecha del curso principal a la 
Mapa de cuencas fluviales del entorno de San Sebastián.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
altura aproximada del pK 19 de la carretera GI-3410, 
aguas arriba de la confluencia de la regata Urruzono, 
y se configura a partir de los aportes de las regatas 
Artikutza  (Izu,  829  m),  regulada  por  el  embalse  del 
mismo  nombre  (8,73  Km2  de  superficie  de  cuenca 
y 1,6 Hm3 de capacidad) y que abastece a las zo-
nas altas de San Sebastián y a Lezo, y Elama (Aloña, 
1.037 m). El Añarbe es también un río regulado. En 
efecto, el embalse de Añarbe, constituido como divi-
soria del territorio navarro con el guipuzcoano, drena 
una superficie de cuenca de 62,9 Km2 y posee una 
capacidad máxima de almacenamiento de 43,5 Hm3, 
la cual le permite el abastecimiento de agua no sólo 
al municipio de San Sebastián, sino a gran parte de 
los de la comarca de Donostialdea.
La escasa concentración de población y la ausencia 
total de industrias tanto en la cuenca alta como la me-
dia, teniendo en cuenta el carácter típicamente rural 
de los municipios por los que discurre (Goizueta, Ara-
no y Hernani hasta Ereñozu), cuya actividad principal 
se centra en torno a las explotaciones agropecuarias, 
implica que el hábitat fluvial esté muy bien conserva-
do, con una excelente calidad de aguas tanto desde 
el punto de vista físico-químico como biológico (índi-
ce biótico BMWP' superior a 150; clase I: aguas muy 
limpias y de muy buena calidad). Además, la elevada 
pluviometría de la cuenca repercute en caudales ele-
vados, de tal forma que en Ereñozu el caudal medio 
diario durante el año hidrológico 95-96 haya sido de 
4,611 m3/s, con un máximo medio diario de 53,606 
y un mínimo de 0,837 m3/s. la media diaria anual es 
de 4, 611 m3/s, correspondiendo el máximo absoluto 
al día 27 de julio de 1996 (210,23 m3/s) y el mínimo 
absoluto al 11 de noviembre de 1995, con tan sólo 
407 l/s.  
Una de las principales problemáticas asociadas al 
río en esta zona e incluso también aguas abajo de 
la misma es la derivada de la presencia de un gran 
número de aprovechamientos hidroeléctricos (aguas 
arriba de Ereñozu: Arrambide, Mendaraz, Santiago, 
Pikoaga; en Ereñozu, Renteria y aguas abajo de Ere-
ñozu: Fagollaga, Lastaola, Biyak-Bat y La Harinera), 
de tal forma que prácticamente podríamos decir que 
las minicentrales constituyen un continuo espacial a 
lo largo del curso del Urumea. Su presencia supone, 
por una parte, la detracción de caudales del cauce 
principal, que implica que especialmente en el es-
tiaje el caudal circulante pueda ser inferior al caudal 
medioambiental necesario para el mantenimiento de 
la vida piscícola, y, por otra, la barrera que los azudes 
o presas de derivación de dichas centrales suponen 
para la fauna piscícola, aunque en la actualidad sólo 
son tres las que no disponen de escalas de peces.
Otra de las problemáticas ligadas al curso del Uru-
mea en esta zona es también la paulatina pérdida de 
la vegetación potencial, correspondiente a robledales 
acidófilos  y  robledales  bosques  mixtos  en  altitudes 
medias y a hayas en alturas superiores a los 500-
600 m con presencia de alisos en las proximidades 
del cauce sin que éstos lleguen a configurar alisedas 
desarrolladas debido a las elevadas pendientes y al 

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