San Sebastian, Donostia, Geografia e Historia


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3.6
EL MAR
Miguel IBAÑEZ ARTICA

56
Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
La mayor turbiedad de la franja costera es debida a la presencia 
de partículas alóctonas de origen terrestre. Estos datos tienen 
un particular interés pues indican que la penetración de la luz en 
dicha franja costera es el principal factor limitante de la produc-
ción primaria en profundidad. No obstante, el fitobentos frente 
a San Sebastián desaparece prácticamente a los 20 metros de 
profundidad, limitando con ello la capacidad de producción de 
la especie dominante de interés comercial, el Gelidium sesqui-
pedale, alga roja que forma importantes praderas submarinas. 
Ocasionalmente hemos comprobado la existencia de alguna es-
pecie de alga calcárea por debajo de los 50 metros de profun-
didad en forma esporádica, pero en general podemos señalar 
la isobata de 25 metros como el límite de la producción vegetal 
macrobentónica y la de 10-12 metros marca el límite inferior de 
las densas praderas de Gelidium sesquipedale.
Temperatura.
Es bien conocido el calentamiento que experimentan las aguas 
superficiales en el extremo sudeste del Golfo de Vizcaya, frente 
a la costa vasca, y que tiene como consecuencia más llamativa 
una interrupción en la distribución de las especies intermareales 
características del Atlántico europeo -tales como las algas fucá-
ceas y laminariáceas- y la aparición de especies de tendencia 
meridional, que repercuten en el aspecto del paisaje litoral, es-
pecialmente en el intermareal rocoso que puede observarse en 
las zonas de Ondarreta y Mompás.
La explicación a este fenómeno se encuentra en las propias ca-
racterísticas oceanográficas del Golfo de Vizcaya y en la diná-
mica de las capas superficiales del Atlántico. Hacia el verano se 
producen dos hechos opuestos en los extremos del Cantábrico, 
mientras en el oeste se produce un afloramiento de aguas pro-
fundas, frías y ricas en nutrientes, en el otro extremo, es decir 
frente a la costa vasca las masas de agua se estancan y es-
tabilizan, estratificándose y calentándose la capa superficial, al 
tiempo que se agotan los nutrientes al no darse nuevos aportes. 
Este calentamiento de las masas de agua superficiales, si bien 
tiene una repercusión negativa al disminuir la productividad pri-
maria de las aguas debido al agotamiento de las sales minerales 
que actúan como nutrientes, presenta una ventaja para las acti-
vidades turísticas y recreativas, al presentar el agua durante los 
meses de verano una temperatura más elevada (unos 6ºC) que 
Temporal en el Paseo Nuevo.
Valores medios mensuales de la temperatu-
ra de las aguas superficiales en el Golfo de 
Vizcaya

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
la que se da frente a las costas de Galicia y norte de 
Portugal.
Los datos de las temperaturas del agua de mar en 
San Sebastián se registran diariamente en el Aqua-
rium desde 1950, permitiendo obtener una valiosa in-
formación sobre las variaciones térmicas experimen-
tadas  en  el  agua  de  mar  superficial  durante  varias 
décadas.
Con respecto a la distribución vertical de la tempe-
ratura del agua de mar frente a San Sebastián, se 
aprecia una termoclina muy marcada situada en ve-
rano entre los 30 y 50 metros de profundidad. Esta 
termoclina delimita claramente una capa superior de 
agua cálida (20 a 21ºC de temperatura en agosto) y 
otra de agua fría (unos 10-11ºC) situada por debajo, y 
desaparece bruscamente en otoño con la llegada de 
los primeros temporales. La ruptura de la termoclina 
se produce antes en los puntos cercanos a la costa 
debido al efecto de las mareas y a una mayor turbu-
lencia en estas zonas menos profundas.
En otoño, la mezcla de aguas superficiales y profun-
das produce un calentamiento de estas últimas y a 
través de la costa vasca se desarrolla un frente cálido 
que asciende hacia el sur de la Bretaña francesa con 
temperaturas  de 14 a 16ºC  en el fondo, frente que 
tiende a "digerir" las formaciones frías que se dan al 
norte del Golfo de Vizcaya.
Temporales.
El Cantábrico oriental se encuentra afectado por el 
frente constituido por las masas de aire tropical y 
polar. El denominado "frente polar" va ocupando di-
ferentes latitudes a lo largo del año, desplazándose 
hacia el sur en invierno y hacia el norte en verano.
Así  pues,  los  ciclones  extratropicales  asociados  a 
este frente polar afectan a la costa cantábrica duran-
te el descenso de la masa polar en otoño-invierno y 
durante su ascenso en invierno-primavera.
Estos ciclones noratlánticos llevan una trayectoria 
paralela a la cornisa cantábrica y son absorbidos 
por el Mediterráneo occidental, pasando a través de 
Aquitania y País vasco, dando a su paso vientos que 
pueden comenzar siendo del norte para convertirse 
en NW o W al rolar la borrasca.
De los vientos que afectan a la cornisa cantábrica, los 
del NW generados al paso de los ciclones extratro-
picales atlánticos son los de mayor velocidad, sien-
do también los más persistentes, lo que unido a un 
"fetch" importante son el origen del oleaje además de 
ser la causa principal de las corrientes litorales.
Cuando el centro del origen del oleaje está situado 
en el Atlántico septentrional -al sur de Groenlandia-, 
es decir a más de 4000 Km de distancia, las olas que 
llegan a la costa pueden alcanzar más de 9 metros de 
altura, con períodos de 18 segundos, constituyendo 
el llamado "mar de fondo" que como su propio nom-
bre indica afecta a las masas de agua hasta cierta 
profundidad, pudiéndose producir en días con viento 
en calma debido a que su origen es lejano.
Este tipo de temporales es el que más afecta al re-
lieve litoral y puede llegar a ser muy persistente. La 
presión ejercida por el agua puede alcanzar las 30 
Tm/m
2
 y es capaz de mover grandes bloques de pie-
dra. Estos temporales de "mar de fondo" son más 
frecuentes en los meses de otoño e invierno y con-
tribuyen a homogeneizar las capas de agua después 
del verano.
El segundo modelo de temporales son las denomina-
das "galernas", producidas por fuertes vientos loca-
les que aparecen súbitamente, formando marejadas, 
que a diferencia del "mar de fondo" afectan tan sólo 
a la capa de agua superficial. En días calurosos, las 
masas de aire situadas sobre tierra firme se recalien-
tan y elevan, produciendo una entrada masiva de aire 
procedente del mar que es el origen de este tipo de 
temporal.
Estas galernas, si bien tienen un efecto mucho me-
nor sobre el litoral, han preocupado desde antiguo 
por ser responsables de grandes tragedias que se 
cebaron especialmente en los pequeños pesqueros 
artesanales. La aparición de este tipo de temporales 
en épocas cálidas (son característicos de los meses 
estivales) y lo repentino de su desarrollo incrementan 
su peligrosidad.
La medida de los temporales es la "altura de ola sig-
nificante", considerada como el valor medio del tercio 
de las olas más altas presentadas en un estado de 
mar determinado. En el litoral donostiarra, designan-
do por X la altura de ola y por Y el % en tiempo en el 
que se produce esa altura de ola, encontramos una 
relación expresada por la siguiente ecuación:
Y = 468,0757/X4,5461
con una correlación r= 0.965.
 
Mareas.
Las fuerzas causantes de las mareas son debidas a 
la atracción de la Luna y el Sol sobre las masas de 
agua. Cuando ambos astros se encuentran alineados 
se producen las máximas amplitudes (mareas vivas) 
mientras que cuando se encuentran formando un án-
gulo recto, con la Tierra en su vértice, se produce una 
amplitud mínima (marea muerta) debido a la neutrali-
zación de ambas atracciones (solar y lunar).
En el Atlántico las mareas son semidiurnas, con un 
período de 12.42 horas, de forma que de un día a otro 
la hora de la pleamar o la bajamar varía 50 minutos.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
La amplitud de las mareas varía mucho de unos lu-
gares a otros, así los valores máximos se dan en la 
bahía de Fundy en Canadá, con amplitudes máximas 
de 15.4 metros, por contra en mares pequeños (de 
poca masa) como el Mediterráneo, la marea es casi 
inexistente.
Las mediciones realizadas con mareógrafo en el 
puerto de San Sebastián permiten determinar en 
dicho punto una amplitud máxima de marea de 4.4 
metros (mareas vivas) y una amplitud mínima de 1.2 
m (mareas muertas), con unos valores "normales" en 
torno a los 2.8 metros.
A estos valores hay que superponer otros factores 
que pueden incrementar o neutralizar el efecto de la 
marea como son la presión atmosférica, los vientos, 
temporales y fisiografía costera, de forma que para la 
playa de Gros, la pleamar de una marea viva puede 
superar los 6 metros de forma excepcional.
 
3.6.2 CARACTERÍSTICAS QUÍMICAS.
Salinidad.
El valor medio de la salinidad del agua de mar es de 
35 ‰ con un intervalo de variación entre 33 y 37 ‰ y 
con unos valores extremos que en el Atlántico oscilan 
entre los 37 ‰ de la costa de Brasil y mínimos de 20 
a 32 ‰ en el mar polar del Norte.
Para una salinidad estándar de 35 ‰ la composición 
de los principales elementos es la siguiente:
 Los perfiles de salinidad en la zona externa e inter-
na del Golfo de Vizcaya muestran claramente una 
influencia de la vena de agua mediterránea que pe-
netra por el oeste del Golfo en forma de una "lengua" 
de agua más o menos definida a unos mil metros de 
profundidad y que va dispersándose conforme pene-
tra en el interior.
En la zona litoral la salinidad puede disminuir notable-
mente por efecto del aporte de las aguas continenta-
les, así frente a la costa vasca observamos oscilacio-
nes que van desde los 31.5 a 34.5 ‰ en primavera, a 
los 35.5 ‰ en otoño, cuando la mezcla de las aguas 
superficiales y profundas es máxima.
Comentario aparte merecen las condiciones de sa-
linidad en los medios estuarinos, que sufren un gra-
diente continuo que varía tanto con la época del año 
como con las oscilaciones de las mareas.
Oxígeno.
Frente a San Sebastián, los valores más altos de oxí-
geno disuelto en el agua de mar, se encuentran en la 
superficie, alcanzando localmente en primavera valo-
res próximos a los 7 ml./l. En profundidad, los valores 
son similares aunque algo más bajos.
Nutrientes.
Las principales sales que actúan como elementos 
indispensables en la producción primaria son los ni-
tratos, nitritos y fosfatos. El comportamiento de los 
nitratos y de los fosfatos en el agua de mar frente a 
San Sebastián es muy similar; por una parte, durante 
el verano encontramos una ausencia total de estas 
sales en superficie y un aumento progresivo hasta los 
50 metros de profundidad. A partir de esta cota, se 
mantiene una concentración constante. Un segundo 
modelo de distribución batimétrica de los nutrientes 
es el correspondiente a los meses invernales, con 
una distribución uniforme en profundidad por efecto 
de la mezcla de capas de agua superficial y profunda 
producida tras los temporales del otoño.
El agotamiento de nutrientes en las capas superficia-
les está relacionado con la estratificación y estabula-
ción de las aguas superficiales. Durante la primavera, 
los organismos del fitoplancton utilizan los nutrientes 
incorporándolos a su biomasa. Estos organismos a 
su vez constituyen el alimento de otros seres planc-
tónicos (zooplancton) y de algunos peces pelágicos 
(anchoas). Estos organismos o bien se mueren y se-
dimentan en el fondo o bien emigran a otras zonas, 
con lo cual el retorno de las sales minerales produci-
do por la descomposición microbiana de la materia 
orgánica se produce a cierta profundidad y las capas 
superficiales al no presentar nuevos aportes de nu-
trientes (que pueden venir tanto de afloramientos de 
aguas profundas como del aporte de los ríos) se em-
pobrecen y presentan una baja tasa de productividad 
primaria durante los meses de verano.
 
4.6.3 CARACTERÍSTICAS BIOLÓGICAS.
Frente a la costa de San Sebastián, se extiende una 
estrecha plataforma continental que se precipita -a 
través del talud- en la fosa de Cap Breton.
Dentro de la zona costera podemos diferenciar dis-
tintos ecosistemas que básicamente podríamos cla-
sificar en:
- Fondos duros intermareales.
- Fondos duros sublitorales.
- Fondos blandos intermareales.
- Fondos blandos sublitorales.
- Fondos estuarinos.
- Dominio pelágico.
Fondos blandos.
Los fondos blandos intermareales de San Sebastián 

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
están ampliamente representados en sus playas (Ondarreta, La 
Concha  y  Gros-Zurriola),  si  bien  resultan  extraordinariamente 
estériles debido a la gran presión humana que impide el desa-
rrollo de comunidades características de este medio.
Los fondos blandos sublitorales están constituidos por arena con 
comunidades inmaduras, salvo en zonas protegidas (bahía de 
La Concha), donde pueden desarrollarse poblaciones de erizos 
irregulares y lamelibranquios.
A poca profundidad encontramos una baja diversidad y biomasa 
debida a la selección que produce el fuerte hidrodinamismo. En 
esta zona encontramos algunos anélidos como Nerine cirratulus 
Nephthys cirrosa, el misidáceo Gastrossacus spinifer, el cu-
máceo Cumopsis fagei, el anfípodo Pontocrates altamarinus y el 
decápodo Portumnus latipes.
En profundidades superiores, aumenta la biomasa y la diver-
sidad, debido a la estabilidad del sedimento, cada vez menos 
afectado por el hidrodinamismo al aumentar la profundidad, a 
unos 40 metros encontramos ya comunidades desarrolladas 
donde predominan los equinodermos y los moluscos. Entre los 
primeros, predomina la especie de erizo irregular Echinocardium 
cordatum y entre los segundos los gasterópodos Hinia reticu-
lata, Cylichnina subcylindrica y Lunatia pulchela así como los 
lamelibranquios  Mactra corallina, Fabulina fabula y Montacu-
ta ferruginosa; además de numerosas especies de poliquetos 
(Spiophanes bombyx, Nephthys cirrosa, Capitella capitata etc.) y 
crustáceos como el ermitaño Anapagurus laevis y los anfípodos 
Hippomedon denticulatus, Leucothoe incisa, Pontocrates alta-
marinus, etc.).
En la zona de San Sebastián encontramos un comportamiento 
muy diferente entre los fodos blandos de la Bahía de la Concha 
y los de la playa de la Zurriola debido al distinto grado de ex-
posición al oleaje. Las comunidades maduras (con individuos 
adultos del erizo irregular Echinocardium cordatum) aparecen a 
9 metros de profundidad en la Bahía de la Concha, mientras que 
en la zona oriental de la playa de la Zurriola, estas comunidades 
comienzan a aparecer a partir de los 30 metros de profundidad.
Los fondos blandos constituyen un lugar de alimentación de nu-
merosas especies de peces, si bien las zonas con mayor di-
versidad se encuentran precisamente en el ecotono roca-arena, 
donde encontramos tanto especies que van a comer a la zona 
rocosa, pero se refugian enterrándose en la arena (doncellas: 
Coris julis), como otros peces (salmonetes, fanecas...) que se 
alimentan en los fondos blandos, pero van a buscar refugio entre 
las oquedades y cobertura algal de los fondos rocosos.
En los fondos blandos próximos a la costa encontramos algunas 
especies características como el escorpión (Trachinus draco), 
que enterrado en la arena de la que apenas sobresalen los ojos, 
puede producir accidentes al presentar espinas dorsales vene-
nosas.
Los fondos blandos intermareales de San Sebastián han experi-
mentado fuertes modificaciones debido a la acción del hombre. 
La misma ciudad (la parte vieja) se levanta sobre la lengua de 
arena del tómbolo que une Urgull con la costa. Entre 1865 y 
1921 se construyó el barrio de Gros sobre la playa y dunas de 
Cubetas en la rasa mareal de Monpas. El 
color rojizo proviene de las algas asentadas 
en ellas.
Lapa. Se observa una calva en la cobertura 
de algas en torno a la misma.
Sepia.
Estrella de mar.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
la antigua ensenada de la Zurriola y en 1926 se canalizó el río 
Urumea en su desembocadura, perdiéndose 200.000 m2 de ma-
rismas sobre las que se construyó el barrio de Amara Nuevo.
Todos estos ecosistemas desaparecieron hace tiempo, y con 
ellos numerosas especies antaño frecuentes en la zona, como 
es el caso del pez espinoso (Gasterosteus aculeatus), registrado 
por última vez a mediados del siglo XX en las regatas del barrio 
del Antiguo.
También los fondos blandos submareales presentan ciertas sin-
gularidades, especialmente en la zona oriental de San Sebastián. 
Frente a la playa de la Zurriola, se extiende hasta los 15 metros 
de profundidad, una superficie arenosa de forma cuadrangular 
cuyo límite superior es la actual playa y los lados laterales es-
tán constituidos por barreras rocosas que se prolongan desde 
la zona del Paseo Nuevo (punta Calabaca) en el extremo occi-
dental y desde la punta de Mompás por el lado oriental. La zona 
inferior coincide con la isobata de 15 metros, es también rocosa 
y presenta un angosto canal en su zona oriental, excavado por 
el río Urumea durante la última glaciación, cuando el nivel del 
mar era más bajo.
Este canal, se extiende desde la isobata de los 15 m. hasta los 
40 metros de profundidad, donde desemboca en una nueva su-
perficie arenosa, en este caso constituida por una paleoplaya.
Esta peculiar topografía submarina es la responsable de las fre-
cuentes pérdidas de arena que hasta hace poco experimentaba 
la playa de Gros. Los termporales fuertes, removían la arena, 
que saltaba por la barrera rocosa desde los 15 m. de profundi-
dad, hasta la paleoplaya en la isobata de 40 m., sin que fuera 
posible su retorno hacia cotas más elevadas por impedirlo la 
barrera rocosa existente.
Fondos duros.
Los fondos duros o rocosos son los que predominan en todo el 
litoral cantábrico y en la zona de San Sebastián se encuentran 
representados en la zona de Mompás, al este, en Ondarreta, al 
oeste, en las rocas del Paseo Nuevo y en la isla de Santa Clara, 
que constituye una prolongación de la zona de Ondarreta.
A estos fondos hay que añadir los diques y espigones artificiales 
(escollera de la Zurriola y puerto).
En los fondos duros intermareales encontramos dos zonas: 
Mompás y Ondarreta, muy próximas entre sí, pero que presen-
tan interesantes variaciones en sus comunidades de algas, in-
vertebrados y peces, debidas al diferente grado de exposición al 
oleaje al que se ven sometidas.
La zona de las rocas de Ondarreta es relativamente segura de-
bido a la protección del oleaje que ejerce sobre ella la Isla de 
Santa Clara y en bajamares de mareas vivas constituye un ex-
celente paisaje intermareal de gran interés didáctico y natura-
lístico. Se han censado en esta zona más de 200 especies de 
invertebrados y peces marinos así como numerosas especies 
de  macrofitobentos.  Esta  gran  diversidad  de  la  comunidad  in-
termareal está relacionada con la heterogeneidad de los sustra-
Pulpo.
El Quiton es un pequeño molusco poliplacó-
foro marino, frecuente en las rocas de Mon-
pas.
Alga corallina rubens.

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Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
tos (roca, bloques sueltos, arena) así como por los 
diferentes microhabitats generados por la diferente 
exposición al oleaje, lo cual produce una gran diversi-
ficación de nichos ecológicos que son ocupados por 
distintas especies, dando como resultado una gran 
biodiversidad.
En la zona superior (supralitoral) podemos destacar 
el pequeño caracolillo Littorina neritoides, que vive en 
la zona de salpicaduras del muro de contención, en el 
límite inferior de esta especie aparece una lapa Pate-
lla rustica (= P. lusitanica), de tendencia meridional, y 
que ocupa los niveles más altos del intermareal roco-
so en la costa vasca. El límite inferior de distribución 
de esta especie se solapa con otras dos especies de 
lapas: Patella vulgata y P. intermedia. En la zona me-
diolitoral superior los fondos rocosos están cubiertos 
por la lapa P. intermedia y el cirrípedo Chthamalus 
sp. (Ch. stellatus + Ch. montagui), en esta zona pue-
de refugiarse el cangrejo Pachygrapsus marmoratus
especie que aguanta bien la desecación.
Otro cirrípedo bien representado en las rocas de On-
darreta es Balanus perforatus, que prefiere ambien-
tes más protegidos y menos expuestos al oleaje que 
Chthamalus.
En la zona mediolitoral comienzan a abundar las al-
gas y sobre ellas encontramos caracolillos fitófagos, 
como Gibbula umbilicalisG. pennanti, G. cineraria, 
Rissoa parva y R. guerini, o carnívoros como Hinia 
incrassata o la conocida púrpura: Thais hemastoma
especie de tendencia meridional. En muchos casos 
las conchas vacías de los caracolillos de diversas 
especies, están ocupadas por el pequeño cangrejo 
ermitaño  Clibanarius erythropus,  en  ocasiones  ex-
traordinariamente abundante. También encontramos 
en este nivel los celentéreos Actinia equina y Anemo-
nia viridis, la primera sobre rocas subverticales y la 
segunda ocupando niveles inferiores en grietas con 
mayor nivel de humectación, así como el erizo co-
mún Paracentrotus lividus, generalmente en cubetas 
o grietas y la lapa Patella ulyssiponiensis (= P. aspe-
ra) en las cubetas o en la zona infralitoral.
Bajo la cubierta vegetal, dentro de la roca, encon-
tramos una gran cantidad de moluscos litófagos que 
pasan desapercibidos a simple vista, caben destacar 
las barrenas Pholas dactylus y P. callosa, esta última 
especie típica de la costa africana, el dátil de mar Li-
thophaga caudigera, o los moluscos litófagos Hiatella 
arctica, Gastrochaena dubia etc.
Uno de los elementos que contribuyen a la biodiver-
sidad de la zona intermareal rocosa de Ondarreta, es 
la presencia de bloques de piedra, asentados sobre 
fondos de arena.
Buscando bajo estas piedras podemos encontrar 
una variada fauna de invertebrados, que utilizan este 
medio  esciáfilo  como  hábitat,  aquí  encontraremos 
numerosas especies de crustáceos como el tímido 
Xantho incisus y X. pilipes, en ocasiones parasitados 
por el rizocéfalo Sacculina gerbei, el pequeño y pelu-
do Porcellana platycheles y el liso Pisidia longicornis
pequeños ejemplares de Cancer pagurus (buey) y 
Liocarcinus puber (nécora), los cangrejos nadadores 
que se entierran en la arena Alpheus dentipes Atha-
nas nitescens, así como en cubetas con agua las po-
pulares quisquillas Palaemon elegans y P. serratus.
Otro grupo bien representado en este hábitat es el 
de los equinodermos. Encontramos abundantes 
ofiuras, como la frágil Ophiothrix fragilis, la pequeña 
Amphipholis squamata, casi siempre presente bajo 
los erizos que viven en cubetas, y la mayor de todas 
las que encontramos en esta zona, la ofiura común 
o  Ophioderma longicauda. También son frecuentes 
bajo las piedras las pequeñas estrellas de la espe-
cie  Asterina gibbosa y con menor frecuencia, tanto 
bajo las piedras como sobre ellas podemos hallar la 
estrella común, Marthasterias glacialis. Por último, y 
dentro del grupo de los equinodermos, sobre la arena 
encontramos las holoturias Holothuria forskali y pe-
queñas Cucumaria sp.
Por último, y adheridos a las rocas, encontramos mo-
luscos poliplacóforos como Lepidochiton cinereus 
Lepidopleurus  cajetanus, también podemos encon-
trar a la oreja de mar Haliotis tuberculata, que pasa 
fácilmente desapercibida, y entre los bloques de pie-
dra puede aparecer algún ejemplar de pulpo (Octo-
pus vulgaris).
Con respecto a esta última especie, en las zonas 
sublitorales próximas de la bahía de la Concha, en 
ocasiones se encuentran zonas donde se amontonan 
caparazones vacios de nécoras (Liocarcinus puber); 
esto nos indica la vecindad de una madriguera donde 
se refugia algún pulpo, feroz depredador que se ali-
menta preferentemente de estos crustáceos.
Especialmente variada es la ictiofauna intermareal de 
los fondos de cubetas tanto en la zona de Mompás 
como en la de Ondarreta. Encontramos siete espe-
cies de blénidos: Coryphoblennius galerita, que vive 
en las cubetas más altas y se alimenta fundamen-
talmente de cirrípedos. Esta especie resiste bien la 
desecación e incluso, durante la bajamar, llega a salir 
del agua permaneciendo en lugares húmedos (por 
ejemplo entre piñas de mejillón) hasta que vuelve a 
subir la marea. Lipophrys pholis que es la especie 
de blénido más común en el Atlántico, L. trigliodes
caracterizado -como la especie anterior- por carecer 
de tentáculos supraorbitales, Parablennius sanguino-
lentus, de cuerpo cubierto por mucosidades que de 
confieren una particular viscosidad al tacto y que se 
alimenta de algas, P. gattorugine que vive en la zona 
infralitoral y por último las especies P. pilicornis y P. 
incognitus, de tendencia meridional y relativamente 
frecuentes en el litoral de San Sebastián.

62
Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
De aspecto similar al de un pequeño blénido, la especie Tripe-
rigion delaisi puede encontrarse en las cubetas de Ondarreta.
Un segundo grupo de peces particularmente bien representado 
es el de los gobiesócidos, donde encontramos tres especies: 
Lepadogaster lepadogaster, L. candollei y el pequeño Apletodon 
dentatus, que por su tamaño suele pasar desapercibido. Estos 
peces tienen transformadas las aletas pelvianas en una ventosa 
con la que se adhieren fuertemente a las rocas, lo cual les permi-
te resistir el fuerte hidrodinamismo de la zona intermareal.
Los góbidos son frecuentes, especialmente en los fondos más 
protegidos de Ondarreta y están representados por la especie 
Gobius cobitis. Se diferencia de los blénidos por poseer esca-
mas bien visibles y presentar las aletas pelvianas fusionadas en 
forma de ventosa.
Ocasionalmente podemos encontrar otras especies como el sig-
nátido Nerophis lumbriciformis, de la misma familia de peces que 
el caballito de mar, pero con el cuerpo alargado, de color negro y 
que se oculta entre las algas acechando a las pequeñas presas 
que constituyen su alimento, los gádidos Gaidropsarus vulgaris 
y  G.  mediterraneus que podemos encontrar en cubetas de la 
zona inferior del intermareal y que se esconden entre las grietas 
de las rocas. Estos gádidos son voraces depredadores, espe-
cialmente de quisquillas, pudiendo alcanzar una considerable 
talla, en relación con el pequeño tamaño de los restantes peces 
intermareales.
Ocasionalemente, en cubetas con algas podemos encontrar al-
gún pequeño lábrido como Simphodus melops así como ejem-
plares juveniles de otras especies de espáridos que utilizan las 
cubetas intermareales como refugio.
Como se ha señalado anteriormente, en la zona intermareal de 
San  Sebastián,  existe  una  gran  diferencia  entre  las  zonas  de 
Ondarreta (más protegida a la acción del oleaje) y la de Mompás 
(fuertemente expuesta). Estas diferencias se dejan sentir des-
de las comunidades de algas hasta la de peces. Con respecto 
al macrofitobentos es significativa la presencia en Ondarreta de 
densas poblaciones del alga verde Codium tomentosum, que en 
Mompás estás sustituidas por una especie muy similar, Codium 
decorticatum, que resiste mejor la exposición al oleaje.
Con respecto a las comunidades de peces intermareales, en 
ambas zonas predominan los blénidos, pero si bien en Mompás 
su predominio es del 80% respecto al número de individuos y 
del 85% respecto de la biomasa, en la zona de Ondarreta estos 
valores descienden al 40% y 50% respectivamente.
Por contra, en Ondarreta encontramos valores más altos de 
gobiesócidos (40% en número de peces y 25% de biomasa) y 
góbidos (13% en número de peces y 15% en biomasa) frente a 
los valores encontrados en la zona más expuesta al oleaje de 
Mompás (14% en número y 9% en biomasa de gobiesócidos y 
2% en número y 0.5% en biomasa de góbidos).
Las  kabuxas  son  pequeños  pececillos  muy 
frecuentes en la costa donostiarra. En la fo-
tografía “Blenius gattouringe”.
Musharras (“Diplodus” sp).
Corcones en el puerto de San Sebastián.
Ejemplares  incipiente  del  alga  “codium  to-
mentosum” en Ondarreta.

63
Geografía e Historia de Donostia / San Sebastián
La Carta Arqueológica de Guipúzcoa nos presenta en 
lo que respecta al término municipal de Donostia un 
panorama ciertamente desolador en lo que se refiere 
al catálogo de yacimientos y hallazgos arqueológicos 
anteriores a la época medieval. Es presumible que 
los hipotéticos vestigios hayan sido completamente 
destruidos, o bien todavía no se hayan encontrado 
por hallarse sepultados bajo metros de sedimento de 
origen natural o antrópico, o incluso bajo el mar.
El desarrollo de las investigaciones en el campo de la 
arqueología prehistórica cantábrica ha primado hasta 
fechas recientes el estudio de aquellos yacimientos 
más fácilmente reconocibles, cuevas y monumentos 
megalíticos. Las lagunas debidas a este desarrollo 
desigual de las investigaciones han comenzado a 
verse completadas desde fines de la década de 1980 
gracias a los resultados positivos de los programas 
de prospección sistemática que se están llevando a 
cabo en Guipúzcoa tratando de localizar yacimientos 
de habitación al aire libre.
En lo que concierne a la arqueología histórica, el fuer-
te crecimiento urbano de los últimos diez años, unido 
a una mayor sensibilidad social e institucional por la 
protección del patrimonio arqueológico, ha permitido 
un intenso desarrollo de las investigaciones en el me-
dio urbano, y en este sentido la actual Donostia se 
está beneficiando de una especial atención por parte 
de los arqueólogos
1
.
En este sentido, los sistemáticos trabajos de control 
de obras, sondeos y excavaciones, algunos de ellos 
todavía en curso en el momento en que se escriben 
estas líneas, se han centrado fundamentalmente en 
la Parte Vieja y sus aledaños, aportando evidencias 

Hemos de manifestar nuestra deuda científica para con 
todas aquellas personas e instituciones cuya labor a lo largo de 
los años ha hecho posible que contemos con los datos arqueoló-
gicos en los que se ha apoyado esta contribución.
materiales fundamentales para la reconstrucción his-
tórica del pasado de la villa. En lo que se refiere a la 
época antigua, actualmente creemos estar en con-
diciones de confirmar la existencia de un núcleo de 
habitación en época antigua, gracias a los recientes y 
recurrentes hallazgos en el transcurso de estas inter-
venciones de cerámica y monedas inequívocamente 
datables en época romana.
Pero a pesar de lo alentador de los progresos reali-
zados en el conocimiento del pasado más antiguo, 
el patrimonio arqueológico de época prehistórica, an-
tigua e incluso altomedieval se encuentra en franca 
desventaja con respecto al de épocas más recientes. 
Con los instrumentos jurídicos actualmente disponi-
bles, mientras no se intensifiquen de forma sistemáti-
ca los trabajos de prospección y excavación arqueo-
lógica del subsuelo, en algunos casos hasta cotas 
muy profundas, la investigación y protección del pa-
trimonio arqueológico correspondiente a épocas de 
las que pocos o ningún documento escrito nos ha 
llegado sólo podrá basarse en presunciones que aun 
siendo razonables y lógicas, forzosamente tienen un 
cierto grado de incertidumbre.
Lo que en estas líneas vamos a tratar de exponer no 
es más que una aproximación a las fases más anti-
guas de la historia de los habitantes del bajo Urumea 
y sus aledaños. Nos valdremos para ello fundamen-
talmente de los limitados vestigios arqueológicos pro-
cedentes de esta zona y su entorno más inmediato, 
sin obviar por supuesto aquellas informaciones útiles 
que las fuentes escritas de época romana nos hayan 
podido transmitir.
 

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